El gobierno chino confirmó que está en "estrecho contacto" con Estados Unidos para concretar la firma del acuerdo comercial entre ambos, después de que el presidente estadounidense Donald Trump dijera que él y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrarán una ceremonia por la fase uno del pacto.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, hizo la declaración en una entrevista diaria ayer, aunque no dio una fecha probable para concretar la ceremonia que pondrá fin a una guerra arancelaria de 18 meses, que ha tenido repercusiones a nivel global.

"Los equipos económicos y comerciales de ambas partes están en estrecha comunicación sobre los arreglos detallados para la firma del acuerdo y otros trabajos de seguimiento", dijo Geng.

El presidente Trump había asegurado que firmaría en una ceremonia junto con su par chino la primera fase del acuerdo comercial. "Tendremos una ceremonia de firma, sí", comentó el mandatario estadounidense y añadió que "el acuerdo ya está hecho, lo están traduciendo".

En su cuenta en Twitter, el jefe de la Casa Blanca destacó que China ha comenzado a comprar productos agrícolas a gran escala, mientras Xi manifestó los beneficios del acuerdo para ambos países. El mandatario chino señaló que el convenio bilateral se basa en el respeto mutuo y los principios de igualdad, y que contribuye a la paz y la prosperidad del mundo.

El representante comercial de EE.UU., Robert Lighthizer, dijo el 13 de diciembre que los representantes de ambos países firmarían el acuerdo comercial de la Fase 1 en la primera semana de enero y que no sufrirá ninguna renegociación.

Beijing aún no ha confirmado componentes específicos del acuerdo que fueron anticipados por funcionarios estadounidenses. Un portavoz del Ministerio de Comercio de China dijo la semana última que los detalles se harán públicos después de la firma oficial.

Washington habría accedido en esta fase uno a levantar parte de los aranceles y frenar la introducción de otros nuevos a cambio de que Beijing aumente sus compras de bienes, energía y servicios estadounidenses por valor de hasta 200.000 millones de dólares en los próximos dos años, de los que hasta 50.000 millones serían productos agrícolas.

Además, el gigante asiático se compromete a acometer reformas estructurales -aún sin especificar-, proteger mejor los derechos de propiedad intelectual, facilitar el acceso de los servicios financieros al mercado chino y no manipular su moneda.