Wuhan fue la cuna del coronavirus, pero fue uno de los primeros lugares en recuperarse de los efectos de la pandemia y recuperar la normalidad. En este contexto, China invirtió más de 400 mil millones de renminbi (61,73 millones de dólares) de fondos fiscales en la lucha contra el coronavirus hasta finales de noviembre.

El sistema fiscal ha dado máxima prioridad a este tipo de fondos para que las personas no se vean afectadas por el costo del tratamiento médico, afirmó Liu Kun, ministro de Finanzas, durante una intervención en línea publicada este miércoles.

Liu aseguró que los gobiernos locales no se verán obstaculizados debido a la disponibilidad de fondos para asumir el costo del tratamiento médico y el control epidémico.

Más de 15 millones de personas en China han recibido ya una vacuna contra el Covid-19, y los vacunados forman parte de grupos considerados de riesgo como funcionarios, empleados portuarios o transportistas.

Ante los desafíos del 2020, el sistema fiscal ha explorado formas de mitigar el impacto de la pandemia en la economía, destacó Liu.

China fijó un déficit fiscal en el 2020 de al menos 3,6 por ciento del PIB, frente al 2,8 por ciento del año anterior. Asimismo, ha emitido 1 billón de renminbi en bonos del gobierno para el control del COVID-19 para disponer de una mayor cantidad de fondos para empresas e individuos.

Vacuna china en Latinoamérica

China tiene tres vacunas contra el coronavirus en desarrollo: son de los laboratorios Sinopharm, SinoVac y CanSino Biologics. Los ensayos clínicos se encuentran en la fase 3, al igual que sucede con el resto de las vacunas en el mundo.

Esta semana se demostró que la vacuna CoronaVac, del laboratorio privado SinoVac, tiene una eficacia global del 50,38%, según resultados de las pruebas clínicas hechas en Brasil. Así, superó el umbral del 50% requerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para considerarla efectiva.

Brasil ya comenzó a aplicar de forma masiva las primeras dosis de la vacuna de SinoVac hace algunos días, tras la publicación de los resultados de las pruebas, y Chile ya aprobó esa vacuna para su uso. Argentina colabora con voluntarios en los estudios de Sinopharm y CanSino Biologics.