El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció que los beneficiarios de los planes sociales estatales comenzarán a recibir este año un "aguinaldo", a contramano de opiniones anteriores en las que había calificado al Bolsa Familia como "un canje por votos del Nordeste brasileño".

El "aguinaldo", que alcanzaría a unas 14,1 millones de familias en situación de pobreza que reciben subsidios a través del programa Bolsa Familia, creado en 2003 por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue anunciado en un acto en el que el Gobierno presentó un balance de sus primeros 100 días.

Cada una de las familias amparadas por ese programa recibe al mes un promedio de 186 reales (unos 43 euros) y el aguinaldo será por el mismo valor y distribuido hacia final de año.

Según los cálculos oficiales, hasta ahora los subsidios que se distribuyen mediante Bolsa Familia totalizan unos 30.000 millones de reales (6.942 millones de euros), que representan poco más del 1 % del presupuesto del Gobierno.

El ministro de la Presidencia, Onyx Lorenzoni, explicó en una rueda de prensa posterior al acto que el aumento del beneficio para los más pobres deja en evidencia el "deseo" del Gobierno de "hacer un país más fraterno", en especial para "esas hermanas y hermanos que necesitan de una red de solidaridad" estatal.

Con el aguinaldo, ese valor aumentará en 2.600 millones de reales (684 millones de dólares) anuales, de acuerdo con las cifras presentadas por el Ministerio de la Ciudadanía, que está a cargo del programa de combate a la pobreza.

La mayoría de las familias beneficiadas por el aumento de los subsidios reside en el noreste del país, la región menos desarrollada y con los más elevados índices de pobreza, y en la que Bolsonaro tuvo las menores tasa de apoyo en las elecciones del año pasado.