Cómo enfrentarán Argentina y el mundo la política arancelaria de Donald Trump
Con el paso de los días, más países y productos se suman al listado en el que ya se encuentran la Unión Europea, México, Canadá, China y Brasil, entre otros
Desde que Donald Trump anunció la imposición de aranceles a las importaciones de las principales industrias de sus socios comerciales - que serán en principio del 25%, pero "subirán de forma muy considerable a lo largo del año", según destacó el presidente de EE.UU. -, no pararon de surgir diversas respuestas por parte de los países afectados. La Unión Europea (UE), China y Brasil ya plantearon que, ante la ofensiva de Trump, responderán con aranceles recíprocos. Argentina, si bien también será alcanzada por la medida, intentará alcanzar un tratado de libre comercio. La posibilidad está, confirmó la AmCham.
La suba de aranceles afectará inicialmente a las industrias del acero y el aluminio. A partir de marzo, serán de un 25% para todos los países "sin excepciones ni exenciones" y luego "subirá de forma muy considerable a lo largo del año" aseguró Trump.
También aplicará aranceles del 25% a las importaciones de automotores, productos farmacéuticos y chips informáticos. Desde su complejo de Mar-A-Lago, Trump justificó la medida explicando que "se llevan nuestros autos, pero no nuestros productos agrícolas, no se llevan casi nada."
El último añadido fueron los impuestos del 25% a la madera y los productos forestales, que entrarán en vigencia alrededor del 2 de abril.
Asimismo, habrá "aranceles recíprocos" para aquellos países que cobren tarifas más altas a los productos norteamericanos, como es el caso de Argentina. "En casi todos los casos, nos cobran mucho más de lo que les cobramos nosotros, pero esos días ya terminaron" sentenció.
En estas decisiones, nadie más que Trump tiene voz ni voto. Según informó la AmCham, una entidad central como la World Trade Organization (u Organización Mundial de Comercio-OMC) no parece tener "la capacidad de frenar las nuevas políticas arancelarias" o de evitar "los cambios estructurales en el sistema de comercio global" que busca la nueva administración estadounidense.
Sin embargo, aseveran que incluso en Washington hay discrepancias sobre la implementación de las medidas. Sin ir más lejos, la misma ciudadanía está disconforme: la Cámara relevó que el 60% de los estadounidenses considera que los acuerdos comerciales fueron perjudiciales para los intereses del país (73% republicanos, 49% demócratas).
Respuesta internacional
Canadá y México lograron acordar con Trump que la implementación se demore un mes, tiempo en el cual Justin Trudeau trabajará en asegurar las fronteras para luchar contra el avance del fentanilo mientras que Claudia Sheinbaum elabora estrategias para fortalecer la industria local, como el relanzamiento del sello "Hecho en México".
La Unión Europea por su parte busca negociar con la Casa Blanca un acuerdo para reducir o eliminar los aranceles. En caso contrario, planean aplicar la reciprocidad tal como harán China y Brasil. El país asiático además cuenta con un arancel del 10% sobre las compras de petróleo, como represalia por la tasa que fijó a la administración de Trump. Sin embargo, se mantiene firme en responder a EE. UU. con medidas de igual magnitud, como afirmó el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi: "si Estados Unidos insiste en suprimir y contener a China, ellos seguirán el curso hasta el final".
Por su parte, Brasil también aplicará aranceles recíprocos. "Si hay alguna actitud contra Brasil, responderemos" aseguró Lula al respecto. La industria brasileña, sin embargo, ofrece cierta resistencia a esta alternativa y llamó a que el gobierno establezca conversaciones con la Casa Blanca en busca de "alternativas consensuadas".
La situación argentina
En cuanto a Argentina, Estados Unidos confirmó que estará incluida dentro de estas medidas, ya que es uno de los países que tiene un "pequeño déficit", solo superado en 2024 con un superávit de USD 229 millones.
El año pasado, las exportaciones argentinas de aluminio y sus manufacturas a EE. UU. ascendieron a unos USD 500 millones y en el caso del acero y sus manufacturas a unos USD 100 millones.
Según datos del Indec, el sector siderúrgico alcanza el 1,5% de las exportaciones totales del país. Estados Unidos es uno de los principales compradores de estos materiales en el país, por lo que la aplicación de los aranceles inquieta a la industria siderúrgica. "Compartimos la preocupación por el comercio desleal, pero la respuesta debe ser coordinada: la Argentina es un proveedor confiable y complementario para la industria norteamericana", señaló la entidad en un comunicado. Además, destacó que la Argentina provee insumos fundamentales para sus procesos productivos.
En este contexto, la Cámara Argentina del Acero motivó al gobierno nacional a que "pueda encontrar un canal de diálogo para retrotraer la medida" y de este modo "permita profundizar la integración productiva existente entre la industria siderúrgica competitiva de ambos países con beneficios mutuos para sus economías, el sector privado, los trabajadores y la cadena de valor del acero en su conjunto".
En busca de soluciones
Una de las intenciones de Javier Milei a futuro es poder discutir con Donald Trump los aranceles. Manuel Adorni, vocero presidencial, adelantó: "nuestro objetivo es el tratado de libre comercio y todas las discusiones que se desprendan de allí incluyan todo tipo de cuestión que haga a que en términos arancelarios o comerciales en generales Argentina quede de la mejor manera".
De acuerdo con la Amcham, es posible que se llegue a un Tratado de libre comercio. Ya hay un antecedente del 2018, cuando Mauricio Macri se comunicó con Trump para solicitar la exención de los aranceles, dado que la industria argentina representaba solo el 0,6% del acero y el 2,3% del aluminio que importaba EE.UU en ambos rubros.
Por el "excelente vínculo" que mantienen Milei y Trump, las empresas apuestan que esto podría volver a ocurrir. Sin embargo, no se sabe cuán largo puede ser el proceso, ya que las negociaciones por el TLC de Corea del Sur duraron 11 meses.
El tratado sería beneficioso para ambos países, dado que Estados Unidos está interesado en el papel clave de Argentina en términos de minerales, cítricos y energía.
Sin embargo, no está en la agenda del mandatario argentino pedir una excepción de aranceles, según confirmaron fuentes oficiales. El gobierno tomó distancia de los pedidos de los empresarios, reticente a intervenir. Quienes tienen plantas en Estados Unidos y México tendrán en primera instancia mayores posibilidades que aquellos cuya producción está basada íntegramente en Argentina.


