En la disputa más o menos solapada que en los últimos años mantienen los Estados Unidos y China por el liderazgo internacional, la semana pasada ganó espacio en los medios del mundo un tema que viene cobrando relevancia de la mano de la revolución tecnológica: las llamadas "tierras raras".

Y es que el supuesto interés del gobierno chino por saber si restringir la venta de tierras raras a EE.UU. podría afectar la producción del caza F-35 hizo sonar las alarmas en todo Occidente, que en gran medida depende para sus industrias de tecnología y defensa de la provisión china de ese elemento.

China es el mayor exportador mundial de tierras raras, un conjunto de 17 elementos usados en celulares, láseres, superconductores y cazas de combate (como el F-35), entre otras aplicaciones, y controla aproximadamente el 80% del suministro mundial de esos minerales. Algo que Beijing podría llegar a usar como una palanca contra Occidente. Aunque esto podría ser un boomerang, debido a que podría impulsar a otros países a la búsqueda y explotación de sus propias tierras raras.

El propio Estados Unidos puso en marcha un cronograma para aumentar la capacidad de producción, que podría ser "muy, muy corto" con más apoyo del gobierno e innovación de la industria, según Pini Althaus, director ejecutivo de USA Rare Earth, una empresa minera que está desarrollando el depósito de tierras raras Round Top. en Texas.

"La escritura ha estado en la pared durante décadas, y ahora estamos viendo de primera mano por qué hemos estado dando la alarma de que el dominio de China sobre la industria de tierras raras y minerales críticos es una preocupación geopolítica altamente volátil", dijo Althaus en declaraciones a la prensa, y agregó: "Para contrarrestar el esfuerzo del gobierno chino de poner freno a las industrias de defensa y alta tecnología, Estados Unidos y sus aliados deben continuar invirtiendo en este espacio".

Aunque entre 1960 y 1980 Estados Unidos fue el país líder en la producción de estos elementos, entre 2014 y 2017 China pasó a ocupar ese lugar estratégico, según el sitio web 20minutos.es. 

El ex presidente Donald Trump firmó el año pasado una orden ejecutiva para expandir y fortalecer la minería nacional de tierras raras y otros minerales críticos, luego de casi un año y medio de tensiones comerciales y arancelarias con China.

"Estados Unidos ahora importa el 80% de sus elementos de tierras raras directamente de China, y partes del resto provienen indirectamente de China a través de otros países", declaró Trump en la orden ejecutiva. "En la década de 1980, Estados Unidos produjo más de estos elementos que cualquier otro país del mundo, pero China utilizó prácticas económicas agresivas para inundar estratégicamente el mercado global de elementos de tierras raras y desplazar a sus competidores", agregó.

El año pasado, un grupo bipartidista de legisladores de la Cámara de Representantes y el Senado también presentó propuestas destinadas a reducir la dependencia de Estados Unidos de China proporcionando incentivos fiscales para la industria de las tierras raras en distintas zonas del territorio estadounidense.

El actual presidente Joe Biden, durante su campaña electoral, se comprometió a "acelerar la innovación en la resiliencia de la cadena de suministro" y abordar "cuestiones como la dependencia de los minerales de tierras raras".

No es la primera vez que China usa estas exportaciones de tierras raras como recurso de presión, señala el medio español, que recuerda que en 2010 Beijing limitó su exportación a Japón por un conflicto marítimo, a lo que Tokio respondió impulsando una gran inversión en I+D para desarrollar bienes sustitutivos y diversificar sus proveedores, entre los cuales actualmente se cuentan Vietnam y la India, algo que no debe sorprender, ya que si bien China acumula el 37% de las reservas de tierras raras, Vietnam (al igual que Brasil) posee un 18 por ciento. En este sentido, una insólita propuesta del ex presidente Trump para "comprar" Groenlandia tuvo que ver, precisamente, con las grandes reservas de tierras raras con que contaría esa isla.

Liderazgo

Carles Brasó Broggi, investigador de la Universitat Oberta de Catalunya entrevistado por 20minutos.es señaló que "estas medidas son un elemento más de la guerra comercial que existe entre ambas potencias. Es posible que este conflicto entre en un estadio menos agresivo, gracias a la nueva administración Biden, pero lo más probable es que se mantenga la tensión comercial debido a la competición fundamental que existe entre ambos en el terreno de la alta tecnología". 

La administración Trump ya había impuesto vetos a empresas chinas como Huawei, ZTE o Xiaomi y también limitó la exportación de semiconductores estadounidenses sofisticados a China, como parte de la contienda comercial pero también con un interés estratégico a mediano plazo, de recuperar para EE.UU. el primer lugar en la producción de tecnologías de punta.

En esa pulseada por el dominio global, China ahora quiere castigar principalmente a empresas estadounidenses ligadas a la defensa, como son Boeing, Lockheed Martin o Raytheon, que hacen negocios con Taiwán (la ex China nacionalista). Y es que, por ejemplo, la fabricación de un caza F-35 necesita una media de 417 kilos de tierras raras.

Debido entre otras cuestiones a esta relativa dependencia de China, el Pentágono comenzó a firmar contratos con mineras estadounidenses y australianas en los últimos meses para diversificar las fuentes de suministro.

Oportunidad

Como ya señalara BAE Negocios oportunamente, en este contexto global la Argentina puede estar ante una gran oportunidad para ubicarse como actor de ese mercado. Y es que el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) confirmó ya en el año 2014 la existencia de reservorios de «tierras raras" en Valle Fértil, provincia de San Juan, mientras en forma paralela un estudio oficial detectaba en distintas zonas del Chaco concentraciones de cerio y tantalio, dos de esos minerales tan buscados. 

También en las provincias de Mendoza, Salta, Jujuy, San Luis y Santiago del Estero se ubican posibles reservorios de tierras raras listos para ser explotados comercialmente, algo que con los cuidados ambientales correspondientes podrían ubicar al país a la vanguardia de una nueva exportación no tradicional,