Ministros de Finanzas del Grupo de las 20 principales economías ( G20) instaron a todos los acreedores bilaterales oficiales implementar una Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) de manera completa y transparente, a la vez que "alentaron fuertemente" a los acreedores privados a participar en términos comparables.

Los líderes financieros del G20 informaron asimismo que se inyectará más de 5 billones de dólares a la economía mundial para "contrarrestar impactos sociales, económicos y financieros de la pandemia", a la vez que se comprometieron a continuar utilizando "todas las herramientas de política disponibles" para combatir la pandemia del coronavirus e impulsar la economía global, advirtiendo que las perspectivas siguen siendo muy inciertas.

Los 11 billones de dólares (9,6 billones de euros) gastados por los gobiernos del G20 en ayudas a empresas y familias han permitido evitar una crisis aún mayor, pero "estas redes de seguridad deben ser mantenidas (…), y en algunos casos, ampliadas" afirmó por su parte la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva.

Los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20 afirmaron en un comunicado que la actividad mundial se recuperaría a medida que las economías locales reabrieran gradualmente, pero destacaron que aún se necesitan más acciones para garantizar el crecimiento.

"Estamos dispuestos a seguir utilizando todas las herramientas de política disponibles para salvaguardar la vida, el empleo y los ingresos de las personas, apoyar la recuperación económica global y mejorar la resiliencia del sistema financiero, al tiempo que nos protegemos contra los riesgos a la baja", aseguraron los funcionarios.

Las cuarentenas destinadas a detener la propagación de la enfermedad han causado un enorme trastorno en la economía mundial y están afectando con mayor fuerza a los países más pobres del mundo.

Funcionarios de Finanzas del G20 dijeron que 42 de los 73 países más pobres del mundo habían solicitado un congelamiento en los pagos oficiales de deuda bilateral hasta finales de año, equivalente a unos 5.300 millones de dólares en pagos diferidos.

Reflejando las preocupaciones planteadas por el Banco Mundial de que China, miembro del G20 y el mayor acreedor de los países en desarrollo, no participaba plenamente, los funcionarios instaron a todos los acreedores bilaterales oficiales a implementar la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI, por su sigla en inglés), de manera completa y transparente.

Por otro lado, el Instituto de Finanzas Internacionales dijo que los acreedores privados no habían recibido ninguna solicitud formal de los países para la suspensión del servicio de la deuda en virtud de la iniciativa del G20.