Las negociaciones para tratar de salvar el acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní comenzaron con buenos augurios en Viena, donde Estados Unidos participa de manera indirecta por primera vez desde la llegada al poder de Joe Biden y tras el abandono unilateral al pacto ordenado por su antecesor Donald Trump.

"La reunión y la comisión mixta fueron fructíferas", anunció el embajador ruso para las organizaciones internacionales, Mijail Ulianov, tras un encuentro de dos horas de los miembros del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC): Irán, Alemania, Francia, el Reino Unido, China y Rusia, bajo la égida de la Unión Europea (UE).

"La restauración" del acuerdo alcanzado en 2015 y socavado por la retirada en 2018 de Estados Unidos "no se producirá inmediatamente. Pero lo más importante es que el trabajo práctico para conseguir este objetivo ha comenzado", tuiteó el diplomático.

A Estados Unidos, cuyo enviado Rob Malley llegó este mediodía a Viena, se le va informando sobre su avance a través de los europeos, ya que Irán rechaza cualquier contacto directo.

Estados Unidos había enviado señales positivas al expresar su disposición a "levantar las sanciones (a Irán) que están en contradicción con el acuerdo", según palabras del emisario estadounidense a la cadena pública PBS recogidas por la agencia de noticias AFP.

Irán calificó esas declaraciones como una "posición realista y prometedora", que "podría ser el inicio de la corrección de un mal proceso que había llevado a la diplomacia al punto muerto", según el vocero de su Gobierno, Ali Rabii.

Biden aseguró que está dispuesto a volver al acuerdo, que pretende que Irán no se haga con la bomba atómica.