El jefe del gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, aseguró que Estados Unidos celebrará sus elecciones presidenciales el 3 de noviembre, como estaba previsto, y que el presidente Donald Trump tan sólo mostró su preocupación sobre la votación por correo cuando planteó la idea de retrasar los comicios.

"Vamos a celebrar las elecciones el 3 de noviembre y el presidente va a ganar", dijo Meadows en el programa Face the Nation de la cadena de televisión CBS, y reportaron posteriormente medios locales.

El mandatario estadounidense había planteado a fines de la semana pasada la idea de retrasar las elecciones presidenciales previstas para el 3 de noviembre, una propuesta que fue inmediatamente rechazada por los demócratas e incluso por los republicanos en el Congreso, única rama del Gobierno con autoridad para aplicar tal cambio.

Los críticos e incluso los aliados de Trump descartaron la sugerencia como un desafortunado intento de distraer la atención de las devastadoras noticias económicas, pero expertos jurídicos advirtieron que sus reiterados ataques podrían socavar la fe de sus partidarios en el proceso electoral, ya que el mandatario adicionalmente planteó sus dudas por el "voto por correo", y aseguró (sin ningún tipo de prueba al respecto) que habría fraude electoral a gran escala si esa herramienta se utilizara masivamente.

En este punto, Meadows se unió a la causa de su jefe, advirtiendo que los votos emitidos por correo deben ser gestionados correctamente, también sin aportar pruebas de que no haya sido así en el pasado.

Consultado sobre si le parecía irresponsable que Trump impulsara la idea del fraude, Meadows eludió responder directamente diciendo: "¿Es responsable por su parte decir que si intentamos emitir el 100% de los votos por correo tendremos un resultado de las elecciones para el 3 de noviembre? En mi opinión ni siquiera lo tendríamos para el 1 de enero", recalcó el funcionario.

Trump anticipó asimismo que solo quiere aceptar los votos emitidos el día de las elecciones e insistió en que los resultados serán "amañados".

Algunos analistas advierten que las declaraciones del mandatario (que figura varios puntos abajo del demócrata Joe Biden en todas las encuestas conocidas) no solo anticipan recuentos, batallas judiciales y protestas similares a lo que se vivió en el 2000 cuando fue electo presidente George W. Bush gracias a un puñado de votos en Florida, sino que se teme que esté dando aliento a millones en sus bases para no aceptar el resultado de las urnas, algo inédito en la historia de EE.UU.