La concejala de Río de Janeiro Marielle Franco fue asesinada a balazos esta mañana mientras volvía en auto de un acto político en el centro de la ciudad. En medio del trayecto, fueron abordados por un auto que todavía no fue identificado, del cual recibieron una ráfaga de disparos sin ninguna advertencia. En el ataque, murió también el conductor del vehículo y una asesora sufrió heridas.

Distintos partidos y organizaciones convocaron a una movilización para hoy en  repudio al hecho. Por su parte, el gobernador del Estado de Río, Luiz Fernando Pezao, y el alcalde Marcelo Crivella calificaron al asesinato como un acto de "extrema cobardía". Lula Da Silva y Michel Temer envieron sus condolencias a la familia vía Twitter.

Amnistía Internacional exigió una “investigación inmediata y rigurosa, para que “no queden dudas sobre el contexto, la motivación y la autoría” del asesinato de la dirigente. 

En las últimas semanas, Franco fue una de las principales denunciantes del incremento en la violencia policial en las favelas, y se opuso abiertamente a la intervención militar decretada por Michel Temer.

La socióloga de 38 años, nacida en el Complejo de Maré en las favelas de Rio, había asumido hace dos semanas la función de relatora de la Comisión de la Cámara de Concejales de aquel distrito, creada para vigilar el accionar de las tropas durante la intervención.

Franco había entrado en la Cámara Municipal de Rio en las elecciones de 2016, como quinta concejala más votada, con 46.000 votos. 

Desde el Partido Socialismo y Libertad, del cual formaba parte la concejala, negaron que la dirigente haya recibido algún tipo de amenazas en el último tiempo.

Este asesinato se produce a pocos meses de las elecciones generales de octubre en Brasil, que se anuncian como las más inciertas desde la restauración de la democracia. En el último tiempo, veinte candidatos a alcaldes y concejales de Río fueron asesinados. Las principales sospechas pesan sobre las milicias parapoliciales y bandas de narcotraficantes que disputan el control de las favelas, donde viven cerca de 1,5 millones de personas.