Corea del Sur comenzó a exigir cuarentenas de dos semanas a las personas llegadas del extranjero ante el temor de un rebrote de coronavirus.

El gobierno surcoreano intenta frenar una nueva expansión del virus mientras aplica flexibilizaciones en las restricciones, para aumentar poco a poco la actividad económica y alivia las medidas de distanciamiento social.

Pese a que el país fue uno de los que mejores resultados obtuvo en su plan de contener los contagios, en las últimas semanas estallaron dos focos de contagios en la capital coreana.

Uno en clubes y bares nocturnos y el otro en un centro de logística de la periferia de Seúl, que contribuyeron a aumentar la preocupación de las autoridades, que ordenaron volver atrás con algunas medidas de apertura.

El área metropolitana de Seúl ha reportado la mayoría de casos adicionales del virus este mes, ya que ha estado enfrentando infecciones grupales ligadas a las congregaciones religiosas y una firma de negocios puerta a puerta.

Un continuo aumento de las infecciones grupales ha forzado a las autoridades sanitarias a extender esta semana, de manera indefinida, las medidas endurecidas de prevención epidemiológica en el área metropolitana de Seúl, tras una implementación de dos semanas.

Las autoridades sanitarias advirtieron que el nuevo plan podría ser aplicado en todo el país si el número de casos adicionales diarios no aplanan considerablemente la curva en el futuro.