Estados Unidos impulsó una serie de medidas, entre las cuales se incluyen subsidios e incentivos de 100 dólares, para incentivar la vacunación ante la resistencia de un enorme grupo de personas que se rehúsan a inocularse contra el Covid-19. "Es una cuestión de vida o muerte", alertó su presidente, Joe Biden

"Muchos hablan de libertad, pero la libertad también conlleva responsabilidades, así que hay que vacunarse", aseveró el mandatario en un discurso público grabado en la Casa Blanca.

La alerta se enmarca en el creciente número de casos de la variante Delta, la cual ya presenta un nivel de transmisión sustancial o alta en el 63% de los más de 3.200 condados del país, según informaron los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Es decir, detectan más de 50 casos de la nueva cepa por día en cada uno de esos estados. 

Por eso, Biden sostuvo que "no es una cuestión entre estados republicanos o demócratas, sino una cuestión de vida o muerte".

Los estados en los que más aumentó el número de casos diarios son Florida, Carolina del Sur, Tennessee, Mississippi y Lousiana. En todos esos casos, las tasas de vacunación completa están por debajo del 49,2%.

Nuevas medidas

El gobernante decidió meter un giro en cuanto a las políticas sanitarias, no sólo al implementar una campaña de vacunación que llegue a más gente, sino con medidas restrictivas como el uso obligatorio del barbijo en algunos espacios cerrados.

Biden anticipó que se comunicará con los gobiernos estatales y locales para que ofrezcan un incentivo de 100 dólares a las personas para que se vacunen. Además, subsidiará a los empleadores para que paguen los días no trabajados por vacunación a sus empleados. "El gobierno federal ahora reembolsará a esos empleadores por dar tiempo libre a su personal no solo para vacunarse, sino también para que sus familiares se vacunen", dijo.

Otra de las medidas que mayor impacto tendrá es la exigir la inoculación a millones de empleados federales o cumplan una serie de restricciones: el comunicado emitido señala que "quienes no demuestren estar totalmente vacunados tendrán que utilizar barbijos en el trabajo, al margen de su ubicación, además de  mantener distanciamiento físico con otros empleados y cumplir con un requisito de pruebas de detección semanales o dos veces por semana".

En este punto, se incluye la indicación enviada al Pentágono para evaluar la posibilidad de hacer obligatoria la vacunación para los miembros de las fuerzas armadas.

De esta forma, lo que antes eran recomendaciones que aludían a la responsabilidad individual, ahora se traducen en incentivos y restricciones concretas para evitar la propagación del virus y el aumento de la mortalidad. 

Respaldo a las medidas

Dentro del Capitolio, lugar donde sesionan los congresistas, hubo respaldo por alguno de sus representantes a las medidas de Biden. Tal es el caso de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, quien envió un proyecto para requerir el uso del tapabocas obligatorio a los visitantes y miembros del personal. "Cualquier persona que no cumpla con esta solicitud estará sujeta a arresto por ingreso ilegal", detalla.

Por su parte, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, advirtió que la situación que viven es "una pandemia de no vacunados".

"Para estos gobiernos y las comunidades que representan, ninguna tarea es más urgente que cambiar el rumbo de la pandemia, y no hay mejor herramienta que la vacunación. Es por eso que el Departamento del Tesoro está alentando 'incentivos individuales' a quienes todavía recelan de la vacuna", señaló el canciller de Ciencias Biomédicas y de la Salud de Rutgers en Nueva Jersey, Brian Strom.

Estados Unidos sigue al tope de los países más afectados por la pandemia, por delante de India y Brasil, con 34,8 millones de contagios y 612.000 muertes.