La economía de China creció al ritmo más lento en un año en el tercer trimestre, afectada por la escasez de energía, los cuellos de botella en el suministro y los brotes esporádicos de Covid-19, aumentando la presión sobre los responsables políticos en medio de la creciente inquietud sobre el sector inmobiliario.

Los datos publicados hoy mostraron que el producto interno bruto ( PIB) creció un 4.9% en julio-septiembre, el ritmo más débil desde el tercer trimestre de 2020 y una desaceleración desde el 7.9% en el segundo trimestre, indicó la agencia Reuters.

La cifra marcó una nueva desaceleración después de la expansión del 18,3% en el primer trimestre, cuando la tasa de crecimiento interanual se vio muy favorecida por la comparación muy baja observada durante la recesión provocada por el Covid-19 a principios de 2020.

Una encuesta de Reuters a analistas esperaba que el PIB aumentara un 5.2% en el tercer trimestre.

Medidas

Sobre una base trimestral, el crecimiento se redujo a 0.2% en julio-septiembre desde un 1.2% revisado a la baja en el segundo trimestre, mostraron los datos.

La segunda economía más grande del mundo se recuperó de la pandemia, pero la economía está perdiendo fuerza, lastrada por la vacilante actividad de las fábricas, el consumo persistentemente débil y un sector inmobiliario en desaceleración, considera Reuters.

“En respuesta a las desagradables cifras de crecimiento que esperamos en los próximos meses, creemos que los responsables de la formulación de políticas tomarán más medidas para apuntalar el crecimiento, incluida la garantía de una amplia liquidez en el mercado interbancario, la aceleración del desarrollo de infraestructura y la relajación de algunos aspectos de las políticas generales de crédito y bienes raíces, “, dijo Louis Kuijs, director de economía asiática de Oxford Economics.

Dificultades

Otra problemática que afecta al país es el racionamiento energético que implicó apagones y cortes en la producción industrial de más de 20 provincias debido a la estricta aplicación de las metas climáticas de Beijing, y la escasez de carbón.
Esto se reflejó en los datos de la producción industrial, también difundidos hoy, que se desaceleraron a 3,1% interanual en septiembre y solo un 0,1% si se compara respecto a agosto.

No obstante, desde el gobierno chino destacaron que el promedio de los tres trimestres llega a un 9,8 por ciento. "La economía china ha mantenido el impulso de la recuperación en los tres primeros trimestres con avances en el ajuste estructural y el desarrollo de alta calidad", sostuvo el portavoz del Buró Nacional de Estadísticas (BNE), Fu Linghui.

Fu advirtió sobre las crecientes incertidumbres en el entorno internacional y la recuperación desigual de la economía nacional, y agregó que el país tomará varias medidas para mantener la economía funcionando dentro de un rango razonable.