Por primera vez en sus 61 años de historia, Estados Unidos dijo que va a aspirar con candidato propio a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo ( BID) y va a postular a Mauricio Claver Carone, uno de los asesores más cercanos al presidente Donald Trump.

Esta decisión del gobierno norteamericano tomó por sorpresa a la mayor parte de los países latinoamericanos que por tradición siempre han estado al frente de la entidad. Incluso, para esta oportunidad ya se estaban lanzando nombres para suceder a Luis Alberto Moreno, quien debe entregar la Presidencia en septiembre de este año.

En la lista figuraban el ministro de Hacienda de Paraguay, Benigno López; Gustavo Beliz, candidato por Argentina; y Juan José Baboud, actual ministro de Hacienda de El Salvador, entre otros, cuando en marzo de este año se suspendió la Asamblea que debía celebrar Barranquilla.

En un documento conjunto, los exmandatarios Juan Manuel Santos, Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos, Julio María Sanguinetti y Ernesto Zedillo expresaron su "profunda preocupación y desacuerdo" con la propuesta estadounidense, argumentando que rompe con su compromiso original de una presidencia latinoamericana en la organización financiera cuya sede se encuentra en Washington.

Los firmantes señalaron, además, que la decisión "levanta otro muro en la forma de entender la relación de Estados Unidos con el resto del Continente".