Tras 25 años de desarrollo y numerosos retrasos, incluida la pandemia de Covid-19, el telescopio espacial James Webb (JWST) finalmente alcanzó los cielos el pasado 25 de diciembre, día de Navidad, en un despegue desde la plataforma ubicada en la Guayana Francesa

Al día siguiente del lanzamiento el telescopio realizó la primera maniobra de corrección de la trayectoria para alcanzar su objetivo: el punto de Lagrange, un sitio intermedio entre la órbita de la Tierra y el Sol. Esto le permitirá al telescopio mantener la misma orientación con respecto a ambos cuerpos celestes, además de facilitar la calibración y blindaje.

Originalmente el lanzamiento ocurriría en 24 de diciembre, pero el mal tiempo obligó a aplazar el despegue un día. Se lanzó en Navidad

De acuerdo al cronograma que dio a conocer la NASA, tras desplegar completamente el telescopio, situación que debería ocurrir a dos semanas del lanzamiento, el Webb llegaría a su destino aproximadamente el 24 de enero, tras 29 días de viaje desde que partió de la Tierra.

Sin embargo, esto no es un certeza debido a que el proceso de despliegue no es una secuencia automática sin intervención, sino que está controlado por el equipo de la NASA, que monitorea Webb en tiempo real y puede pausar el despliegue en cualquier momento.

Los tecnología del telescopio James Webb

El aparato, que costó más de 10.000 millones de dólares, es un proyecto llevado a cabo en conjunto por la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense. En caso de ser exitoso, promete ser los nuevos "ojos" de la humanidad para escudriñar el universo, rol que hasta entonces cumplía su antecesor, el telescopio Hubble.

¿El objetivo del James Webb? Viajar más lejos que cualquier otro telescopio en el espacio exterior, encontrar nuevas formas de vida, e incluso "mirar hacia atrás en el tiempo", ya que permitirá estudiar la formación de las primeras galaxias y estrellas, después del Big Bang, así como de los planetas dentro y fuera del sistema.

Para cumplir con la titánica tarea, el JWST se encuentra equipado con tecnología de punta. Por ejemplo, su antena de transmisión, la cual fue desplegada con éxito este martes. Esta cumple un elemento fundamental para la misión, ya que gracias a ella se transmitirán "al menos" 28,6 GB de datos dos veces al día.

El telescopio James Webb demandó más de 10.000 millones de dólares

Además, cuenta con un espejo primario compuesto de 18 segmentos hexagonales, un módulo de instrumentos ciéntifico, un espejo secundario, alerón de estabilidad, el sistema de control de la nave, y sistema multicapa de aislamiento térmico. 

Posiblemente el elemento más sorprendente sea su espectrógrafo de infrarrojo medio, el cual para poder operar sin problemas debe estar a no más de 266 grados bajo cero, eso es más frío que la tempertura del propio espacio exterior, que ronda los 220 grados bajo cero. Para lograr una refrigeración semejante, se optó por utilizar un crioenfriador acústico.