Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) celebrarán hoy y mañana en Bruselas una cumbre centrada en los flujos migratorios, la digitalización, la cooperación en el ámbito de la Defensa, la Política Exterior y el Brexit.

Hablarán del descenso de arribos de migrantes, sobre todo, por el Mediterráneo Central

Hoy los líderes pondrán el acento en la dimensión externa de la política migratoria y en su financiación, al mismo tiempo que reconocerán el descenso del flujo de llegadas, sobre todo, por el Mediterráneo Central, y recordarán la importancia de tratar las causas de la inmigración en los países de origen y tránsito, además de controlar las fronteras externas de la UE.

En cuanto a la Política Exterior, los líderes reafirmarán su compromiso con seguir aplicando el acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní, frente a la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirarle su apoyo.

Igualmente, tratarán el programa nuclear de Corea del Norte y, a petición de la canciller alemana, Angela Merkel, tendrán un debate sobre el estado actual de las relaciones entre los 28 países miembro y Turquía, con el acento puesto en el extremismo, la inmigración y el Estado de derecho. No obstante, no habrá conclusiones sobre la discusión turca.

Asimismo, a instancias del presidente francés, Emmanuel Macron, los líderes comunitarios abordarán la política comercial y, en concreto, las negociaciones con el Mercosur y las conversaciones sobre futuros tratados con Australia y Nueva Zelanda, además de la competencia desleal de países terceros. Tampoco se esperan conclusiones sobre la materia, informó la agencia de noticias EFE.

Además, los jefes de Estado y de gobierno dialogarán sobre las oportunidades y desafíos de la digitalización, incluida la ciberseguridad, la inversión en investigación y desarrollo o la tasación de las empresas digitales.

Mañana, los 27 países que permanecerán en la UE tras la salida del Reino Unido en 2019, sin la primera ministra británica, Theresa May, darán luz verde al trabajo preparatorio sobre la segunda fase de negociación del Brexit, centrada en la futura relación con Gran Bretaña, pese a la falta de progresos en la primera etapa.