El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció un aumento del 4,7% del salario mínimo para reajustar la inflación que se produjo en enero, pasando de 998 reales, a 1045 reales.

«Tuvimos una atípica inflación en diciembre, no esperábamos que fuera tan alta«, reconoció Bolsonaro al anunciar el incremento.

La decisión tendrá carácter provisional, antes de que sea aprobada por el Congreso de los Diputados en un plazo máximo de 120 días.

La nueva medida para reajustar la inflación tendrá un impacto económico en torno a los 1.300 millones de reales. Así lo señalan los cálculos del ministro de Economía, Paulo Guedes.

«Vamos a tener que encontrar los recursos», admitió Guedes. Ese ministerio reconoció que la Ley de Presupuestos para 2020 no tiene margen de ampliación, por lo que el aumento del salario mínimo podría traer consigo la congelación de recursos en otras áreas.

«Obviamente, si las estimaciones que tenemos no se cumplen, pueden producirse contingencias», relató el ministro de Economía de Brasil. Para Guedes, un reajuste del salario mínimo por encima de la inflación, en el momento actual, podría aumentar el desempleo.