El juicio político al presidente estadounidense, Donald Trump, concluirá mañana con una votación en el Senado en la que el mandatario republicano será casi con seguridad absuelto de los cargos de abuso de poder y obstrucción del Congreso, con el país metido de lleno en la campaña para las elecciones generales de noviembre.

La votación coronará un proceso de más de cuatro meses que comenzó luego de que un miembro de los servicios secretos denunció que Trump retuvo ayuda militar para presionar a Ucrania a anunciar investigaciones por corrupción contra Joe Biden, su rival político demócrata y probable adversario electoral en los comicios de noviembre próximo.

En el Senado, los republicanos tienen una mayoría de 53 bancas contra 47 de los demócratas, que no están ni cerca de reunir las dos terceras partes de los votos que se necesitan para condenar a Trump y destituirlo de su cargo en la sesión del miércoles. El viernes pasado, los republicanos impusieron esa ventaja y bloquearon la declaración de más testigos y la presentación de pruebas adicionales, lo que allanó el camino para una rápida absolución de Trump esta semana.

Con la suerte ya prácticamente echada, la acusación y la defensa dieron ayer sus alegatos finales en el Senado, en una última oportunidad para que la ciudadanía en general y los votantes en particular terminen de formar su opinión en torno al tercer juicio político a un presidente en la historia de Estados Unidos.

Los fiscales de la Cámara de Representantes invocaron la historia, la Constitución y el sentido común para urgir a los senadores -y a todos los estadounidenses- a considerar las acciones de Trump no como algo aislado sino como un patrón de conducta que, si no se corrige, le permitirá “hacer trampa” en las elecciones de noviembre próximo.

La defensa del presidente respondió que el impeachment “exprés” de Trump fue apresurado y estuvo plagado de irregularidades, nada más ni nada menos que un esfuerzo por privar de legitimidad a su elección en 2016 y tratar de influir sobre los comicios del 3 de noviembre.

El juicio comenzó el mes pasado en el Senado luego de que el presidente fuera sometido a impeachment en la Cámara de Representantes en diciembre por abuso de poder y obstrucción de la investigación del Congreso, tres meses después de que los demócratas anunciaran el inicio de la pesquisa.

Senadores admitieron que los fiscales de la Cámara de Representantes probaron en esencia que Trump abusó de sus atribuciones al haber congelado ayuda militar para presionar a Ucrania a investigar Biden e interferir en las elecciones de noviembre.

Pero gran parte de los republicanos consideraron que las acciones de Trump respecto de Ucrania no revestían la gravedad necesaria ni siquiera para ameritar un juicio político, mucho menos para destituir al presidente.

Con la absolución de Trump casi sellada, una de las mayores incógnitas es si algún senador demócrata se suma a los republicanos y absuelve a Trump. Eso podría allanarse el apoyo de los votantes en noviembre, cuando se renueva parte del Senado, y permitir a Trump hacer campaña afirmando que fue absuelto con respaldo de ambos partidos. La votación para condenar o exculpar a Trump está prevista para las 16, las 18 en Argentina.