El Ejército de Sudán dio un golpe de Estado contra el presidente Omar al Bashir y puso fin a sus 30 años en el poder en respuesta a meses de crecientes protestas populares. El ministro de Defensa y jefe del Estado Mayor anunció que las Fuerzas Armadas se harán cargo del gobierno del país por un periodo de dos años y bajo una ley marcial, ignorando el reclamo de los manifestantes de una transición civil y democrática. La caída y arresto de Al Bashir llegaron menos de una semana después de que protestas similares en Argelia derivaran en la renuncia del veterano presidente de ese otro gran país árabe del norte de África, Abdelaziz Bouteflika. Parece ser una segunda oleada de protestas ocho años después de los levantamientos de la llamada primavera árabe.