El equipo de conservación digital de la Biblioteca de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, construye una infraestructura de emulación (que se pueda compartir con múltiples usuarios) para recuperar miles de programas de software obsoletos y asegurar que la información producida con ellos se mantenga intacta y que pueda ser accesible a futuro.

El proyecto permitirá el acceso a por lo menos 3.000 aplicaciones, incluyendo sistemas operativos, softwares científicos y para actividades creativas como la edición de video o la composición musical, aplicaciones de oficina y de correo electrónico y programas de diseño e ingeniería.

Cada vez es más frecuente que los materiales de múltiples temas y campos se creen solo en forma digital, lo que hace “indispensable para las bibliotecas de investigación desarrollar formas de conservar información digital y hacerla fácilmente accesible para el público”, dijo Susan Gibbons, bibliotecaria de la universidad.

El proyecto, cuyo principal investigador es Euan Cochrane, establecerá una infraestructura compatible “capaz de proporcionar un acceso bajo demanda a software antiguo, recreando el entorno original del programa sobre un dispositivo actual”, explicó la institución en su sitio.

"Unos pocos clics en el navegador web del usuario le permitirán abrir archivos que contienen datos que de otra forma estarían perdidos o que aparecerían corrompidos”, destacó la casa de estudios.

Explicó además que la infraestructura de emulación permitirá a los investigadores acceder a registros de origen digital, como diseños de construcción de edificios creados con software de arquitectura en la década de 1980; borradores de un escritor destacado producidos con un programa de procesamiento de textos primitivo, o cálculos de un experimento científico que supuso una innovación almacenados en un soporte antiguo.

Hace años que se recurre a la emulación de sistemas antiguos en los nuevos como estrategia para interactuar con materiales concebidos digitalmente cuyo soporte informático o de hardware se ha quedado obsoleto, recordó el portal Noticias de la Ciencia.

Sin embargo, no ha habido una tecnología viable para que las bibliotecas y otras organizaciones la utilicen a gran escala. Los principales motivos de esta carencia son el alto nivel de conocimientos técnicos que se requiere y el costo de darle soporte, tal como indicó Seth Anderson, miembro del equipo del proyecto, el cual está previsto que quede completado en junio de 2020.