Todo comenzó en enero. Dos clientes de California, visiblemente enojados, presentaron una denuncia contra la cadena Subway. ¿El motivo? "Los productos están hechos de cualquier cosa menos atún", alegaron. Para ellos, los sándwiches están "hechos de una mezcla de varios brebajes" e ingredientes "mezclados para imitar la apariencia del atún". Conociendo el historial de engaños de la empresa, el diario The New York Times (NYT) decidió hacer una prueba de laboratorio para revelar la verdad. Y los resultados fueron contundentes: no pudieron identificar ningún ADN de atún en una serie de sándwiches... de atún.

Las conclusiones de las pruebas de laboratorio complicaron a Subway, no solo porque no es atún lo que había en esos sándwiches, sino que, aún peor, no pudieron determinar el origen del pescado en los sándwiches. "Hay dos conclusiones", declaró un portavoz del laboratorio al NYT, que explicó: "O está procesado tan fuertemente que cualquier cosa que pudiéramos obtener, no pudo hacerse una identificación. O tenemos algo y no hay nada allí que sea atún".

Para realizar las pruebas, una periodista del NYT compró "más de 60 pulgadas de sándwiches de atún Subway" de tres tiendas de Los Ángeles y luego contrató a un laboratorio especializado en pruebas de pescado. La cadena vende los sándwiches por pulgadas en Estados Unidos, mientras que en Argentina lo hace en centímetros, con las opciones de 15 o de 30. En total, habría comprado unos diez sándwiches pequeños, o cinco grandes.  

La cadena tiene más de 22.000 locales en Estados Unidos

El NYT señaló en su artículo que la lista de mariscos compilada por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) define que hay 15 especies de pescado que pueden etiquetarse como atún.

Según Subway, en sus sándwiches utilizan atún listado y rabil, especies que el laboratorio en cuestión podría haber detectado. "No había ADN de atún amplificable en la muestra, por lo que no obtuvimos productos de amplificación del ADN", explicó el estudio. "Por lo tanto, no podemos identificar la especie", concluyeron.

La demanda acusa a Subway de fraude, tergiversación intencional y enriquecimiento ilícito. Alega que los demandantes fueron "engañados para que compraran alimentos que carecían por completo de los ingredientes que razonablemente pensaban que estaban comprando", según muestran los documentos judiciales a los que accedió People.

Además, afirman que Subway está "ahorrando sumas sustanciales de dinero en la fabricación de los productos porque el ingrediente fabricado que utilizan en lugar del atún cuesta menos dinero". ¿En qué se funda el documento? Los demandantes aseguraron que hicieron pruebas en laboratorios independientes de "múltiples muestras" del atún tomadas de las ubicaciones de Subway en California. 

No todo está perdido para Subway

Las acusaciones parecen bien fundadas, algo que sería catastrófico para la cadena. La demanda presentada en el Tribunal de Distrito estadounidense para el Norte de California por Karen Dhanowa y Nilima Amin podría dañar no solo las arcas de la empresa, sino también una imagen y reputación de marca que tardaron años en construir. Sin embargo, todavía hay luz al final del túnel para Subway.

En primer lugar, los demandantes rebajaron sus acusaciones. "Después de recibir información de Subway, los demandantes abandonaron su afirmación original de que el producto de atún de Subway no contiene atún", dijo a People un portavoz de Subway. En cambio, ahora aseguran que no están hechos al 100 por ciento con atún, algo muy distinto a que no tengan atún en absoluto.

Aunque dieron marcha atrás, todavía afirmaban que "el etiquetado, la comercialización y la publicidad" de los productos de atún de Subway eran "falsos y engañosos"."Al igual que la afirmación original, las nuevas afirmaciones no tienen absolutamente ningún mérito. De hecho, la demanda enmendada no remedia ninguna de las fallas fundamentales en el caso de los demandantes y es decepcionante que hayan optado por continuar con estos reclamos infundados", lamentaron desde la empresa.

Un laboratorio determinó que era atún, mientras que otro no pudo hacerlo

Además de esto, hay una aclaración en la investigación del NYT que le da cierta ventaja a la cadena de sándwiches. "Cuando se cocina el atún, su ADN se desnaturaliza, lo que significa que los resultados de las pruebas podrían ser inexactos debido al cambio", deslizó sutilmente el artículo.

Por otra parte, el programa Inside Edition encargó un estudio de laboratorio muy similar al de NYT en febrero, aunque utilizó el atún de tres ubicaciones de Subway en Queens, Nueva York. Sus resultados concluyeron que la cadena sí utiliza atún real.

Finalmente, Subway encontró alivio en las declaraciones de Dave Rudie, presidente de Catalina Offshore Products. "No creo que un lugar de sándwiches podría etiquetar incorrectamente intencionalmente", declaró el funcionario a NYT. "Están comprando una lata de atún que dice 'atún'. Si hay algún fraude en este caso, ocurrió en la fábrica de conservas", resaltó.

Subway se defiende con declaraciones y promociones

Las demandas captaron el interés público rápidamente, por lo que la empresa no tardó en hacer frente a las acusaciones. "Simplemente no hay verdad en las acusaciones en la denuncia que se presentó en California", declaró un portavoz.

"Subway entrega atún 100% cocido a sus restaurantes, que se mezcla con mayonesa y se usa en sándwiches recién hechos, wraps y ensaladas que se sirven y disfrutan nuestros clientes. El sabor y la calidad de nuestro atún lo convierten en uno de los más populares de Subway", resaltaron desde la cadena.

Por otra parte, promocionó su "atún silvestre capturado 100% real" en su sitio web y ofreció un descuento del 15% en sándwiches de atún de un pie de largo con el código de promoción "ITSREAL" (ESREAL).

Además, contestó a un usuario: "Te damos la palabra o-FISH-ial: nuestro atún es 100% auténtico atún salvaje y 100% delicioso" (fish es pescado en inglés).

"Dados los hechos, la demanda constituye un ataque imprudente e inadecuado a la marca y la buena voluntad de Subway, y al sustento de sus franquiciados de California. De hecho, no hay ningún fundamento de hecho o de derecho para las afirmaciones de los demandantes, que son frívolas y se llevan a cabo sin una investigación adecuada", criticó la cadena.

En las última horas, Subway sumó una nueva declaración. "El reciente informe del New York Times respalda y refleja la posición que ha tomado Subway en relación con una demanda sin mérito presentada en California, con respecto a las pruebas de ADN, como un medio para identificar proteínas cocidas. Las pruebas de ADN simplemente no son una forma confiable de reconocer proteínas desnaturalizadas, como el atún de Subway, que se cocina antes de ser consumido".

La compañía agregó que "desafortunadamente, varios medios de comunicación confundieron la incapacidad de las pruebas de ADN para confirmar una proteína específica con la determinación de que la proteína no está presente. Las pruebas a las que hace referencia el informe del New York Times no muestran que no haya atún en los productos de Subway. Todo lo que dice es que la prueba no pudo confirmar el atún, que es lo que uno esperaría de una prueba de ADN de proteínas desnaturalizadas.

Los restaurantes Subway sirven atún cocido 100% real, capturado en su entorno natural, que se mezcla con mayonesa y se usa en sándwiches recién hechos, wraps y ensaladas, indicaron en la cadena.

"El sabor y la calidad del atún utilizado lo convierte en uno de los productos más populares de Subway. Estas acusaciones infundadas amenazan con dañar a los franquiciados, propietarios de pequeñas empresas que trabajan incansablemente para mantener los altos estándares que Subway establece para todos sus productos, incluido su atún", indicaron.

El atún no es atún, el pan no es pan, los 30 no son 30 y van

No es la primera vez que Subway, una empresa con más de 22.000 locales únicamente en Estados Unidos, recibe acusaciones de este tipo. Esta podría inclinar la balanza, para bien o para mal. Los juzgados, por ahora, determinaron dos sentencias que dejaron muy mal parada a la empresa.

El primero fue a causa de una demanda colectiva iniciada en 2013 por un joven australiano, que publicó una foto en la que el sándwich "Footlong" (de 30 centímetros) medía unos 27 centímetros. El cálculo era incriminatorio: Subway había defraudado 0.45 dólares a cada cliente que había comprado uno de esos sándwiches

El "Footlong" medía 11 pulgadas en vez de 11.5

Después de que el tribunal calificara de "absolutamente inútil" que la empresa llegara a un acuerdo con los demandantes, Subway afirmó que se asegurará de que sus sándwiches "de un pie de largo" sean en realidad de un pie de largo. Ahora, se requerirá que la cadena mida su pan para asegurarse de que los sándwiches tengan de hecho 30 y 15 centímetros de largo. Subway también editó su "material de capacitación y protocolos de franquicia" que "anteriormente permitían una pequeña tolerancia en el tamaño del sándwich de 30 centímetros".

El segundo fue aún peor. Bookfinders Ltd, la franquicia irlandesa de Subway, pidió en 2006 que el pan quedara exento del IVA, ya que las leyes de ese país permiten que se exima del IVA a los alimentos calificados como básicos. Sin embargo, para que cuente realmente como pan, la cantidad de azúcar "no debe exceder el 2% del peso de la harina incluida en la masa". Algo que no sucedía en los panes de Subway: tenían cinco veces más lo permitido. 

El azúcar del pan de Subway excede el 10% el peso de la harina, cinco veces más de lo permitido

"El pan de Subway es, por supuesto, pan", dijo Subway, pero no alcanzó. La Corte Suprema de Irlanda determinó que no podría definirse como pan. "No hay duda de que el pan que Subway suministra en sus sándwiches calientes tiene un contenido de azúcar del 10% del peso de la harina incluida en la masa”, concluyó.

En algún lado seguramente exista un irlandés que comió felizmente en Subway un sándwich "Footlong" de atún, pensando en la calidad de los ingredientes. Después de estos eventos se sentirá, probablemente, muy decepcionado: ni el atún era atún, ni el pan era pan, ni los 30 centímetros eran 30 centímetros. Y, para sus adentros, se preguntará: ¿había algo más en ese sándwich que no era lo que compró? Quizás, en el futuro, un nuevo escándalo le dé la respuesta.