Una red de esclavitud moderna fue descubierta y sus integrantes detenidos en Georgia, en el sur de los Estados Unidos, acusada de ingresar migrantes de manera legal para robarle los papeles, secuestrarlos en campos miserables rodeados de alambres electrificados y obligarlos a trabajar a punta de pistola, según reveló una investigación de la justicia federal.

Los delincuentes, cuyas operaciones comenzaron en 2015, recaudaron más de 200 millones de dólares al llevar a más de 100 migrantes desesperados de México y América Central a Estados Unidos, según la acusación, que alcanza a un grupo de agricultores locales que pagaban a los traficantes de personas para que les proporcionaran trabajadores contratados.

Los acusados supuestamente lavaron el efectivo desviando millones a un casino y mediante la compra de terrenos, casas, vehículos y negocios realizados en efectivo.

A los trabajadores se les prometía que se les pagarían según los términos de un contrato, generalmente de 10 a 12 dólares por hora y se les proporcionaría transporte, alojamiento y comida.

Los fiscales aseguran que al menos dos personas murieron en las condiciones brutales en las que vivían y trabajaban, obligadas a recoger cebollas a mano a punta de pistola, y al menos una mujer fue violada varias veces, según reveló el Dailymail.

Veinticuatro miembros de la red de esclavitud moderna, la mayoría contratistas y reclutadores, fueron acusados de fraude, trabajo forzoso, lavado de dinero y manipulación de testigos luego de una investigación federal de tres años de múltiples agencias conocida como "Operación Cebolla Floreciente". Solo dos de los acusados fueron descriptos como propietarios de empresas de Georgia del Sur.

Tráfico de personas

El Dailymail contó que la red fue acusada de realizar peticiones fraudulentas a través del programa de visas agrícolas temporales H-2A para trasladar trabajadores de México, Guatemala y Honduras con el pretexto de ser trabajadores agrícolas.

La visa H-2A permite a los trabajadores ingresar legalmente por pedido de un empleador, siempre y cuando desempeñe tareas para quien patrocinó la visa, es decir, que no pueden trabajar para otra persona.

Una vez que los trabajadores ingresaban a los Estados Unidos, sin embargo, les quitaban sus pasaportes y documentos y los obligaban a trabajar en diferentes lugares, en algunos casos, se cree que los trabajadores eran "vendidos" a otros miembros de la red.

Las más de 100 víctimas fueron llevadas al sur de Georgia bajo el programa y secuestradas en cuartos estrechos e insalubres, incluidos remolques sucios con fugas de aguas servidas, en campamentos con poca o ninguna comida, rodeados de alambres electrificadosplomería limitada y sin agua potable, según la acusación.

También se les cobraba tarifas ilegales que no podían pagar y les generaba una deuda. La mayoría trabajaba en la cosecha de cebollas, que debían recoger a mano, a punta de pistola y bajo un calor sofocante por un salario de 20 centavos de dólar por cubo, mientras que algunos fueron forzados a trabajar en la construcción o en restaurantes.

Cuando se veían obligados a dar una respuesta legal, los trabajadores eran obligados a proporcionar "información materialmente falsa" para ocultar las actividades ilegales.

Los funcionarios federales citados por los diarios norteamericanos dicen que la red de esclavitud se extendió por el sur de Georgia, pero algunos trabajadores fueron "vendidos" a otros miembros de la red en los condados de Atkinson, Bacon, Coffee, Tattnall, Toombs and Ware en el sur de Georgia.

La red operaba por todos los distritos del sur, medio y norte de Georgia; el Distrito Medio de Florida; y el Distrito Sur de Texas.