Nadie podría asegurar cuantos años cuenta, y no sólo porque los personajes de historieta tienen la posibilidad de no envejecer. Sino porque una de las características de Tíntín desde su irrupción a cuadritos en histórias episódicas (1929) fue su edad indefinida. Ni adolescente ni adulto, tal vez anclado en la veintena, no ha dejado de correr aventuras en todo el mundo. Pero con el tiempo lo que fue subiendo es el precio de originales dibujados y firmados por su padre creativo, Georges Prosper Remi, más conocido por Hergé. De aquellas p á g i n a s publicadas en el suplemento infantil del diario belga Le Vingtième Siècle (El Siglo Veinte) para consumo popular a las salas de subasta.

Como a todo ícono de la cultura popular, a Tintín le caben infinidad de rumores, versiones e interpretaciones, incluyendo su presunta homosexualidad

En estos días, volvió a ser noticia. Un dibujo original de una historieta de “Las aventuras de Tintín”, fue subastado por casi 600.000 dólares en París, según precisó la empresa encargada de la venta, Artcurial.

El dibujo de Tintín y su perro foxterrier Milú, que se subastó por la cifra exacta de 505.000 euros (unos 595.000 dólares), forma parte de la octava entrega de las aventuras del personaje, “El cetro de Ottokar”.

Se trata de una imagen a color que Hergé (1907-1983) diseñó para la tapa del suplemento “Le Petit Vingtième” en 1939 y en donde se ve a Tintín y a Milú, escoltados por un mayordomo, en el palacio real de Sildavia, reino imaginario donde transcurre la trama.

Aunque no alcanzó la cifra esperada -entre 600.000 y 800.000 euros- la venta del cómic de Tintín redobla la tendencia de elevadas sumas para los dibujos de Hergé en los últimos años, como en 2014 cuando se pagó 2,6 millones y medio de euros por una página doble de 1937 con más de 40 escenas.

Al margen de los caprichos de coleccionistas, ¿donde reside el perdurable del personaje, que sigue acumulando reediciones a color en todos los idiomas, además de versiones cinematográficas? (no siempre logradas).

“Para jóvenes de 7 a 77 años” rezaba el slogan de la historieta, que se trasladó subtítulo de la revista propia. Su primer número llegó a los quioscos belgas y franceses el 26 de septiembre de 1946. Hoy en día, no son pocos los que fantasean libremente que la fórmula promocional de su lanzamiento puede traducirse también de manera subliminal como un conjuro sobre el encanto de la infancia eterna.

Aunque aquel lanzamiento no estuvo exento de conflicto. Para ese año inmediatamente posterior a la conclusión de la Segunda Guerra, pesaba sobre el gran Hergé el estigma de colaboracionista. Su supuesta colaboración con el invasor alemán de su país durante la guerra se limitaba a haber seguido publicando las aventuras de Tintín en Le Soir, el más popular de los rotativos francófonos de Bélgica, controlado durante la ocupación por la propaganda nazi. Apenas fue liberada Bruselas y el diario devuelto a sus verdaderos propietarios, a Hergé, se le prohibió seguir publicando. El maestro que llegó a habitar la cárcel durante el proceso aprovechó aquel veto para redibujar las doce aventuras publicadas hasta entonces.

Pero fue justamente entre las viñetas de “El cetro de Ottokar”, publicado en Le Petit Vingtième entre el cuatro de agosto de 1938 y el diez de agosto del año siguiente, que Hergé (por medio de Tintín) denunció de forma velada la Anschluss (anexión) alemana de Austria. Más aun, el nombre del dictador bordurio de aquellas páginas, Müsstler, resulta una amalgama de los nombres de Hitler y Mussolini. Aunque no es que el juez de la causa haya hecho una lectura ideológica para absolverlo de culpa y cargo, entendiendo que su obra se había limitado “a la composición de dibujos para niños, excluyendo cualquier tendencia política”.

Los estiticistas del rubro prefieren apuntarle como gran mérito la creación de la “línea clara” en el dibujo, una escuela de enorme influencia posterior.

Como a todo ícono de la cultura popular, a Tintín le caben infinidad de rumores, versiones e interpretaciones (incluyendo su presunta homosexualidad. En el “universo” Tintín, no hay lugar casi para las mujeres).

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