En las últimas semanas en Estados Unidos se viene produciendo una pulseada entre dos de las grandes industrias de ese país, es decir, las telecomunicaciones y la aeronavegación, por la aplicación de la tecnología inalámbrica de quinta generación (más conocida como 5G), la cual promete revolucionar el planeta.

Los principales protagonistas son las firmas AT&T y Verizon, por el lado de las telcos, y un enjambre de compañías aeronáticas y aeroespaciales encabezadas por Boeing y Airbus, en el otro rincón. El lobby aeronáutico ya consiguió aplazar en dos oportunidades el lanzamiento de esta nueva tecnología en los aeropuertos, ante lo cual las telcos no tuvieron otra solución más que aceptar estas postergaciones.

¿Pero en qué consiste esta nueva tecnología y cuál es el punto del debate que enfrenta a estos colosos empresariales en la principal economía mundial? Al respecto, BAE consultó al CEO de BTR Consulting, firma de ciberseguridad argentina, Gabriel Zurdo, quien explicó que " 5G es la quinta generación de tecnología inalámbrica, va a permitir la conexión de muchos más dispositivos que en la actualidad, a mucha más velocidad, tiene cien veces más capacidad de transferencia de datos que la actual 4G, pero por sobre todas las cosas va a optimizar la latencia, que es el acto hacer enter y que los sistemas y la infraestructura nos devuelvan un resultado. Eso se va a reducir a un milisegundo, que es equivalente a cuatrocientas veces la velocidad de parpadeo de un ojo. A partir de esto va a ser mucho más factible la operación de autos autónomos, una cirugía a distancia y cosas por el estilo que reportan y demandan una altísima capacidad de respuesta, latencia y una estabilidad mucho mejor desde el punto de vista de la cobertura que la que se tiene actualmente con 4G".

Solapamientos

El experto agrega sobre la divergencia en cuestión en estos días en EEUU que "la tecnología 5G o de quinta generación requiere la utilización de frecuencias de las denominadas súper altas, cuanto más alta la frecuencia más capacidad de optimización de la velocidad. El problema es que nuestros teléfonos celulares utilizan ondas de radio que son las mismas del espectro electromagnético que utilizan los radioaltímetros de los aviones, que tienen como principal función determinar la altura de la aeronave al piso, entre otras cosas, acumulan información como la detección de vientos cruzados o en condiciones de mala navegación, navegación nocturna o navegación por instrumentos asisten a la tripulación para aterrizar a ciegas, y además recolectan información para otros sistemas de seguridad de la nave".

Y ya en el punto focal del problema, señala que "la controversia tiene que ver con que en EEUU las frecuencias que fueron licitadas por valor de 80.000 millones de dólares están muy cerca de las frecuencias que utilizan los radioaltímetros. Hoy un radioaltímetro utiliza entre 4,2 y 4,4 Ghz y las frecuencias licitadas para 5G están rondando los 3,7 a 3,98 Ghz, es decir que existe la posibilidad de que hayan solapamientos o interferencias en las bandas de frecuencia, entre los radioaltímetros y la telefonía de transmisión de datos de internet en 5G". La industria de la aviación estadounidense aseguró mediante una carta a los organismos reguladores que la puesta en marcha de la 5G en cercanías de los aeropuertos podría "inutilizar una cantidad significativa de aviones de fuselaje ancho", dejar "varados en el extranjero" a decenas de miles de estadounidenses y causar "caos" en los vuelos del país. En definitiva, "el comercio de la nación se detendrá", según señalaron medios de EEUU.

 

Amortiguación

Dicho en forma llana: las aerolíneas sostienen que las nuevas señales de 5G tienen el riesgo de interferir "con el equipo de seguridad en el que confían los pilotos para despegar y aterrizar en condiciones climáticas adversas". "Los fabricantes de aviones nos han informado de que hay grandes franjas de la flota operativa que pueden necesitar estar indefinidamente en tierra", según la carta.

Ante esta tesitura, AT&T y Verizon dieron el brazo a torcer y retrasaron una vez más la implementación del servicio 5G de banda C cerca de algunos aeropuertos (unos 50 aproximadamente), alrededor de los cuales creará "zonas de amortiguación". "Este acuerdo evitará interrupciones potencialmente devastadoras en los viajes de pasajeros, las operaciones de carga y nuestra recuperación económica", destacó el presidente Biden en un comunicado, elogiando la demora de las operadoras inalámbricas.

El resto de la puesta en marcha, más del 90%, seguirá según lo planeado y los funcionarios federales continuarán trabajando con esos transportistas, aerolíneas y fabricantes de aviación para encontrar una "solución permanente y viable", aunque ni las telcos ni los organismos gubernamentales y privados implicados han dicho cuándo se desplegará el 5G de banda C cerca de los aeropuertos.

No obstante, tanto Verizon como AT&T insisten desde el inicio de este debate en que las redes 5G "operan de manera segura sin interferencias en casi 40 países" y que, por lo tanto, "harán lo mismo en Estados Unidos".

Competencia

La realidad es que empresas de telecomunicaciones de todo el mundo están compitiendo para implementar el servicio. De hecho, las compañías telefónicas llevan gastadas decenas de miles de millones de dólares en actualizar sus redes para acoger la tecnología 5G ante lo cual, tal y como afirma la presidenta de la asociación que representa a la industria de las comunicaciones inalámbricas en Estados Unidos (CTIA), Meredith Attwell Baker, "retrasar el despliegue un año costaría unos 50.000 millones de dólares en crecimiento económico".

Sobre este punto, la directora ejecutiva de la CTIA asegura que "los países han estudiado el uso de este espectro en redes inalámbricas durante más de 17 años" y que en EE. UU. lo hizo "extensamente" y por cuatro años la Comisión Federal de Comunicaciones, "la agencia independiente responsable de sopesar la evidencia y tomar estas decisiones". Nadie encontró "motivos para creer que las operaciones 5G en la banda C causarán interferencias dañinas", recalcó la empresaria.

Otro aspecto a considerar en este tema es que no todos los teléfonos celulares actuales pueden experimentar las supervelocidades de la nueva red. Solo unos pocos smartphones tienen el hardware necesario para conectarse a la banda C: los iPhone 12 y iPhone 13 de Apple; los Galaxy S21, Z Flip 3 y Z Fold 3 de Samsung, y los Pixel 6 y 6 Pro de Google. Verizon y AT&T confirmaron que los iPad con 5G de Apple -el iPad Pro y el iPad mini- también funcionarán con este nuevo servicio.

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Hector Medina

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