Como Estados Unidos, India y Canadá, la ciudad de Dubai sufre un calor extremo, con temperaturas de más de 50 grados. Además de prender los aires acondicionados y bañarse en sus lujosas piletas, los habitantes de una de las ciudades más ricas del mundo podrán disfrutar de la lluvia aunque el pronóstico diga que no hay ni una sola nube. Es que el Centro Nacional de Meteorología de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) decidió utilizar una tecnología de drones conocida como "siembra de nubes", que crean nubes artificiales y, en consecuencia, lluvias y tormentas

En Emiratos Árabes las precipitaciones son menores a los 100 mm por año, por lo que la llegada del calor a esta zona desértica es sinónimo de altísimas temperaturas, superiores a los 50 grados e insoportables para el cuerpo humano. Y es por eso que, este año, el verano de Emiratos Árabes Unidos cambió. O al menos eso se ve en los videos publicados por el Gobierno, donde se pueden ver autos bajo un aguacero en Ras al-Khaimah, en la parte norte del país.

¿Cómo es posible crear lluvia? No hay nada de danzas, oraciones o rituales extraños detrás, sino un extenso trabajo científico presentado por primera vez en 2017 en la Universidad de Reading, en Reino Unido, a casi 6.000 kilómetros de distancia de Dubai.

La estrategia implica que los científicos disparen químicos, incluido el yoduro de plata, desde drones y hacia las nubes en un esfuerzo por fomentar más lluvia. Los operadores humanos dirigen el aparato al cielo, para corromper el equilibro de las cargas positivas y negativas.

De esta manera, se generan tormentas similares a un monzón en el país desértico. Sin embargo, no basta con cualquier lluvia, sino que es muy importante crear gotas grandes que no se disipen durante sus viajes desde las nubes al suelo, explicó Nicoll.

El nuevo método de siembra de nubes, que requirió una inversión de 15 millones de dólares por parte del gobierno emiratí, parece ser muy prometedor para ayudar a mitigar las condiciones de sequía en todo el mundo, sin tantas preocupaciones ambientales como los métodos anteriores relacionados con las erupciones de sal. 

"Es conmovedor pensar que la tecnología de lluvia que vi hoy, que todavía se está desarrollando, puede algún día apoyar a países en entornos con escasez de agua como los Emiratos Árabes Unidos", declaró Mansoor Abulhoul, embajador de ese país en el Reino Unido, durante una visita a la Universidad de Reading en mayo, donde le mostraron la nueva tecnología.

"Por supuesto, nuestra capacidad para manipular el clima es insignificante en comparación con las fuerzas de la naturaleza", dijo el vicecanciller Robert Van de Noort durante la visita. "Somos conscientes de que nosotros, como universidad, tenemos un papel importante que desempeñar, al trabajar con socios globales para comprender y ayudar a prevenir los peores efectos del cambio climático", concluyó.