El Departamento de Estado de Estados Unidos admitió por primera vez sus dudas acerca de que los supuestos ataques sufridos por 24 diplomáticos y familiares en Cuba fueran una agresión acústica, como lo sostenía hasta ahora, tras la filtración de un informe del FBI que dice no haber encontrado pruebas de esos presuntos "ataques sónicos".

"Yo no descarto nada. No estoy diciendo que sea un ataque acústico, pero sí sabemos que hay un elemento acústico asociado con ellos, que puede ser parte de otro estilo de ataque", afirmó el director adjunto de seguridad diplomática del Departamento de Estado, Todd Brown, en una audiencia en el Senado sobre este tema.

Varios senadores le habían preguntado por un informe preliminar del FBI, filtrado recientemente a la prensa, en el que se indica que su investigación en La Habana no ha encontrado pruebas de que sean ondas sónicas las causantes de los daños de salud sufridos por ese personal.

A pesar de la poca claridad en el caso, Washington tomó medidas unilaterales y retiró a la mayor parte de sus diplomáticos.