El espectro de una guerra comercial entre Estados Unidos y China se cierne sobre el mundo, tras el anuncio de aranceles recíprocos a las importaciones y la presentación de una demanda de Washington contra Pekín ante la OMC por derechos de patentes. 

El representante estadounidense de Comercio (USTR) indicó en un comunicado haber presentado una “demanda de consulta” contra China ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), respecto a “ciertas medidas chinas relativas a la protección de los derechos de propiedad intelectual” al negar derechos básicos a los poseedores de patentes. 

China, a su vez, concretó sus primeras amenazas comerciales contra Estados Unidos, al advertir que impondrá aranceles a más de un centenar de productos estadounidenses, horas después de que Donald Trump anunciara su ofensiva comercial contra Pekín. El espectro de una guerra comercial entre ambos gigantes del Pacífico hizo tambalearse las bolsas de todo el mundo. 

"China no teme en absoluto una guerra comercial”, advirtió el ministro chino de Comercio. “Si se inicia una guerra comercial, China luchará hasta el fin para defender sus intereses legítimos con todas las medidas necesarias”, había apuntado el jueves la embajada china en Washington. 

El presidente Trump denunció “la agresión económica de China” y anunció medidas punitivas contra la importación de productos chinos por valor de hasta “60.000 millones de dólares” para poner coto a la, según él, competencia desleal de Pekín y el robo de la propiedad intelectual. Anteriormente, sus asesores económicos habían hecho alusión a “unos 50.000 millones” de dólares. 

Washington alega que empresas estadounidenses son forzadas a repasar tecnología, patentes y propiedad intelectual para operar en China, y ello constituye “competencia desleal” que motiva la adopción de medidas comerciales. 

Por su parte, China respondió rápidamente el viernes publicando una lista de 128 productos, o líneas arancelarias, sobre los que aplicará tasas de aduana del 15% o del 25% si las negociaciones con Washington no llegan a buen puerto. 

Con todo, las medidas de retorsión de China parecen moderadas: los productos que se verían afectados equivaldrían a 3.000 millones de dólares en importaciones a China el año pasado, esto es, apenas el 2% del total de las exportaciones de Estados Unidos hacia ese país el año pasado (154.000 millones, según las aduanas chinas). 

 El representante estadounidense para el Comercio, Robert Lighthizer, recalcó que las medidas buscaban principalmente preservar el sector de la alta tecnología, la “parte más esencial” de la economía estadounidense.