Estados Unidos y México llegaron a un acuerdo en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, como se le conoce por sus siglas en inglés), según confirmaron los presidentes de ambos países, Donald Trump y Enrique Peña Nieto.

Durante una llamada telefónica, transmitida desde la Casa Blanca, Trump y su par mexicano intercambiaron felicitaciones por haber concluido las negociaciones bilaterales. "Es un gran día para el comercio", aseguró Trump en el Despacho Oval.

Trump señaló que se trataba de un arreglo muy importante para los fabricantes y agricultores de ambos países.

Peña Nieto informó a través de un mensaje en su cuenta de Twitter, antes de la llamada, que había hablado con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, de cara a la reincorporación de su país a las negociaciones, "con la finalidad de concluir una negociación trilateral esta misma semana".

Posteriormente, la oficina de Trudeau confirmó a través de un comunicado que ambos mandatarios habían confirmado su compromiso por lograr un TLCAN exitoso para "los tres Estados (que forman) parte".

Por su parte, Trump dijo que pronto entrará en contacto con Trudeau para iniciar los diálogos bilaterales y señaló que Canadá podría sumarse al acuerdo con México o tener un arreglo separado con EE.UU.

En declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, el presidente estadounidense se limitó a resaltar los beneficios de este nuevo pacto y expresó su voluntad de cambiarle el nombre al acuerdo.

"Solían llamarlo NAFTA. Nosotros lo vamos a llamar Acuerdo Comercial Estados Unidos- México. Nos desharemos del nombre NAFTA", dijo.

El acuerdo tendrá una vigencia inicial de 16 años, que serán renovables, explicó el Representante de Comercio Exterior estadounidense, Robert Lighthizer.

"El acuerdo durará un periodo de 16 años. Cada 6 años tendremos una revisión y después se extendería durante otros 16 años", anunció el funcionario en un encuentro con periodistas en la Casa Blanca.

Los negociadores estadounidenses y mexicanos llegaron también a un pacto sobre las reglas de origen de los automóviles, pero "no se tocó" el tema de los aranceles de EE.UU. al acero y aluminio de México, y por tanto seguirán en vigor, indicó.

"Creemos que el acuerdo va a aumentar el comercio y es bueno para los agricultores estadounidenses -agregó Lighthizer-. Y no creemos que sea malo para México, creemos que va a tener un efecto similar en México y que también va a crear empleos allí".

En cuanto a las reglas de control de origen de los automóviles, Lighthizer explicó que se exigirá que "el 75% provenga de la región", y que entre el 40% y el 45% del contenido de los vehículos sea fabricado por empleados con un salario de al menos US$ 16 por hora.