El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, revisó las previsiones de caída del PIB de hace un mes y aseguró que en el mejor de los escenarios la economía caería este año el 9,5%, contra el 6,6 % y el 8,7 % que estimó en abril.

Asimismo señaló que el costo presupuestario de la crisis será "muy alto", por el doble efecto de las medidas paliativas adoptadas y, sobre todo, de la acción de los estabilizadores automáticos, que conducirán a una ratio de deuda pública sobre el PIB que se elevaría hasta alrededor del 115%, y en el escenario más adverso se situaría incluso por encima del 120% del PIB (unos 25 puntos porcentuales más que a finales de 2019).

El funcionario hizo estas declaraciones al presentarse en la Comisión de Economía del Congreso para explicar el impacto del COVID-19 en la economía española, y advirtió que la recuperación no estará exenta de dificultades y no se pueden descartar escenarios más desfavorables que los considerados actualmente.

Hernández de Cos dijo que las previsiones actuales estiman una caída del PIB de entre el 9,5% y el 12,4% con subas posteriores del 6,1 % y el 8,5 % en 2021.

Estos escenarios incorporarían una serie de medidas de corte fiscal, monetarias y prudenciales, de forma que las caídas de la actividad serían significativamente más elevadas en ausencia de ellas. En este sentido, Hernández de Cos reclamó en el Congreso la necesidad de alcanzar un "acuerdo político" para "varias legislaturas" con el fin de impulsar un programa de "reformas estructurales" que permitan el saneamiento de las cuentas públicas, con una revisión del gasto y la mejora de los ingresos fiscales.

Según el titular del Banco de España, la duración de la perturbación es incierta, pero, en todo caso, debería ser limitada y dar paso a una recuperación una vez que se haya controlado la enfermedad, aunque avisó que "no es descartable que se produzcan también algunos daños y/o cambios estructurales tras la crisis".