La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el proyecto de privatización de Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de América Latina, un proyecto que contó con el auspicio del gobierno de Jair Bolsonaro y fue criticado por su posible impacto en el bolsillo del usuario.

La privatización se realizará mediante la emisión de nuevas acciones, por lo que la participación del Estado en el capital social de Eletrobras pasará del 51,8% al 45%. De esta manera, mantendrá el poder de veto (acción de oro) en las decisiones estratégicas.

La propuesta ya había sido aprobada por los diputados el mes pasado, pero el Senado hizo cambios que requirieron una nueva votación en la Cámara de Diputados para que se lleve a cabo la privatización, una de las cuatro "joyas de la corona" más grandes de Brasil, junto con Petrobras, Banco do Brasil y Caixa Econômica Federal.

La privatización le ingresaría casi 12.000 millones de dólares al estado brasileño

La ampliación de capital se realizará a inicios de 2022, con la expectativa de captar hasta 60.000 millones de reales (11.800 millones de dólares), 25.000 millones de los cuales irían a las arcas de la empresa. El resto se destinaría a programas públicos de reducción de tarifas y de desarrollo, según estimaciones de expertos.

Previamente, el grupo Eletrobras deberá desprenderse de la represa de Itaipú y de las plantas nucleares de Eletronuclear, que por determinación constitucional son de gestión estatal.

Contra reloj

De todas maneras, los parlamentarios seguirán votando propuestas de cambio en particular. Si no se aprueba ninguno de ellos, el texto pasa a la aprobación del presidente Bolsonaro. Si hay cambios, el asunto vuelve al Senado Federal.

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto con enmiendas

La aprobación del texto base de la medida provisional se produjo mediante dos votaciones. En la primera, con 258 votos a favor y 136 en contra, los legisladores aceptaron parte de las enmiendas incluidas en el texto del Senado. En la otra votación, con 394 votos a favor y dos en contra, los diputados rechazaron las modificaciones realizadas al texto.

La privatización de la empresa estatal fue aprobada justo en el límite de tiempo; ya que un día más tarde, el 22 de junio, el texto hubiera perdido vigencia y no se hubiese podido relanzar antes de 2022, un año electoral.

Una victoria para Guedes y Bolsonaro

Esta votación fue una victoria para la agenda del ministro de Economía, Paulo Guedes, que buscaba avanzar en su primera gran privatización.

El modelo de privatización propuesto para la empresa es la capitalización, que prevé la emisión de acciones de forma que se disminuya el peso del Estado en el control de la empresa.

La previsión del Gobierno es privatizar Eletrobras antes de febrero del 2022, tras concluir los trámites necesarios, incluyendo estudios realizados por el Banco Nacional del Desarrollo Económico y Social.

La expectativa es captar hasta 60.000 millones de reales (11.800 millones de dólares), 25.000 millones de los cuales irían a las arcas de la empresa, mientras que el resto se destinaría a programas públicos de reducción de tarifas y de desarrollo, según estimaciones de expertos.

Previamente, el grupo Eletrobras deberá desprenderse de la represa de Itaipú y de las plantas nucleares de Eletronuclear, que por determinación constitucional son de gestión estatal.