Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU están “muy cerca” de un acuerdo para una tregua de 30 días en todo el territorio de Siria y esperan aprobar hoy una resolución en ese sentido, según el presidente de turno del órgano, el kuwaití Mansour al Otaibi.

"Todavía estamos trabajando en el lenguaje de algunos párrafos, pero estamos casi ahí”, explicó Al Otaibi a los periodistas.

Según el diplomático, la expectativa es que, tras varios retrasos, el proyecto de resolución se vote hoy a las 14.30 hora de Nueva York (16.30 hora Argentina).

Al Otaibi atendió a los periodistas junto a representantes de los otros nueve miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, mientras continuaban las negociaciones de última hora para tratar de forjar un compromiso.

Kuwait y Suecia son los principales impulsores de esta iniciativa y cuentan con el respaldo del resto de miembros electos del Consejo y de las potencias occidentales.

Rusia -aliado del gobierno sirio y que tiene derecho a veto en el Consejo de Seguridad- rechazó este jueves el borrador de resolución y planteó una serie de enmiendas, que se siguen discutiendo.

Desde Moscú, el canciller ruso Serguei Lavrov dijo hoy que su país está dispuesto a apoyar el alto el fuego si recibe garantías de que los grupos rebeldes lo respetarán.

El presidente de turno del Consejo de Seguridad, a preguntas de los periodistas, dejó claro que la tregua afectaría a todo el territorio sirio, incluido el bastión opositor de Ghouta Oriental, bajo asedio gubernamental, y el enclave kurdo de Afrín, atacado por Turquía.

"Estamos llamando a cesar las hostilidades en toda Siria,  todas las áreas de Siria”, insistió Al Otaibi.

El Consejo de Seguridad lleva cerca de dos semanas discutiendo esta resolución, pero los llamamientos internacionales a una tregua se han intensificado en los últimos días a causa del alto número de bajas en los bombardeos del régimen sobre Ghouta Oriental. 

Entretanto, hoy aviones y la artillería del Ejército sirio martillaron hoy la zona de Ghouta Oriental por sexto día consecutivo, provocando nuevas muertes en el enclave rebelde a las afueras de Damasco mientras el mundo busca un acuerdo para detener la feroz ofensiva.

Más de 400 civiles han muerto esta semana en Ghouta Oriental en uno de los episodios más sangrientos en los casi ocho años de guerra en Siria, y rescatistas continuaban desenterrando hoy cadáveres sepultados por pilas de escombros.

Como en casi todos los días previos, pocos de los 400.000 residentes de las dispersas localidades de Ghouta Oriental, una vasta zona semi rural ubicada al este y sur de la capital, se aventuraron a salir a las calles.

En Duma, la localidad más grande, un puñado de civiles fue visto recorrer con paso temeroso calles sembradas de escombros para evaluar los daños a sus propiedades o buscar agua y comida, pero nuevos ataques los obligaron a huir en busca de refugio.

Familias enteras, exhaustas y hambrientas, se hacinaban en sótanos desbordados y húmedos, intercambiando información sobre las más recientes víctimas de los bombardeos, informó un corresponsal de la cadena árabe Al Jazeera.

Las únicas personas que se animaron a permanecer a la intemperie era personal médico de hospitales que aún funcionan y rescatistas que hurgaban entre escombros de derruidos edificios en busca de cuerpos o sobrevivientes.

Líderes mundiales expresaron ayer su indignación y alarma por el calvario de los civiles en Ghouta Oriental, una situación que el secretario general de la ONU, António Guterres, describió como “infierno en la Tierra”.

El enclave ha estado controlado por grupos islamistas sunnitas desde 2012. Algunos están vinculados a Al Qaeda, pero tienen su propio nombre.

La zona está completamente rodeada de territorio controlado por el Ejército sirio y sus aliados -Rusia, Irán y milicias integradas por mercenarios chiitas sirios, iraquíes, libaneses y rusos-, y sus residentes no quieren o no pueden abandonar el sitio.

Ayer, aviones sirios arrojaron panfletos sobre la zona en los que se llamaba a los civiles a abandonar el área y a los insurgentes a entregarse

Las estremecedoras imágenes de padres con niños muertos en brazos y de civiles desangrándose, así como de la destrucción urbana, han impactado al mundo y hecho acordar a la devastadora batalla de la norteña ciudad siria de Alepo, a fines de 2016.