Los líderes del G7 acordaron ayudar a los países afectados por los incendios en la Amazonía "lo más rápido posible", en una cumbre en Francia marcada por fracturas internas sobre la crisis nuclear iraní y la llegada sorpresiva del jefe de la diplomacia de Teherán.

"Estamos todos de acuerdo para ayudar lo más rápido posible a los países afectados por estos incendios", dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anfitrión del foro de los 7 países más industrializados occidentales más Japón, que se reunió en la localidad francesa de Biarritz.

Las imágenes del pulmón del planeta en llamas han levantado una ola de indignación mundial y llevaron este asunto al centro de las discusiones del G7, pese a las críticas de Brasil, que no forma parte del grupo.

"Nuestros equipos están tomando contacto con todos los países de la Amazonía para que podamos concretar nuestros compromisos con medios técnicos y financieros", detalló el mandatario francés.

Macron rechazó además las críticas sobre una eventual intromisión en asuntos soberanos de otros países, y recordó que Francia es "uno de los nueve países amazónicos" a causa de la Guayana, territorio francés localizado en el noreste de Sudamérica.

"La importancia de la Amazonía para estos países como para la comunidad internacional es tal -en términos de biodiversidad, oxígeno y lucha contra el calentamiento climático- que debemos proceder a una reforestación", abogó el francés.

Sin embargo, la unidad que exhibieron los líderes del G7 sobre la Amazonía no resistió a la cuestión de la crisis nuclear iraní, un tema espinoso que amenaza con abrasar Oriente Medio.

En un giro inesperado, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, llegó a Biarritz, para un encuentro con el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Yves Le Drian.

El domingo por la mañana, el presidente francés anunció que obtuvo un acuerdo de todos, incluyendo de Trump, para hablar a Irán con una sola voz.

"Pactamos una comunicación común y una decisión de acción para reconciliar un poco las posiciones", señaló.

En tanto, el gobierno de Brasil desplegó ayer dos aviones Hércules C-130 para combatir los incendios. Un fuerte humo cubría la ciudad de Porto Velho en el estado de Rondonia (noroeste) donde el Ministerio de Defensa dijo que los aviones empezaron a echar miles de litros de agua sobre las llamas, tras la indignación mundial por la inacción oficial ante los peores incendios en años. El ministro de Defensa, Fernando Azevedo, anunció que 44.000 militares distribuidos en el territorio amazónico ya iniciaron los trabajos de combate a los incendios y crímenes ambientales en la extensa región.

En lo que va de año se han registrado 78.383 incendios forestales en Brasil, el peor dato para ese período desde el 2013. Tan sólo entre el jueves y el viernes de la semana pasada se declaró un total de 1.663 incendios, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), citado por el diario El Comercio.

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