El Papa Francisco aterrizó en Bagdad para la primera visita de un Papa a Irak, en la que busca reforzar los lazos con el islam, llevar consuelo a la perseguida y diezmada minoría cristiana del convulso país y pedir por la paz en Medio Oriente. “Es un viaje emblemático a una tierra martirizada. Un deber moral”, planteó el Papa a bordo del avión en el que aterrizó a las 13.45 en el aeropuerto internacional de la capital Bagdad, tras un vuelo de cuatro horas desde Roma .

En su primera actividad oficial en suelo iraquí, el Papa se reunió durante 20 minutos con el primer ministro Mustafa Al Khadimi en el salón VIP del aeropuerto, antes de dirigirse al Palacio Presidencial para encontrar al presidente Barham Salih.

Frente al mandatario, el Papa pronunciará el primero de los siete discursos que dará en Irak, antes de dirigirse al clero local durante un encuentro en la catedral católica siríaca de Nuestra Señora de la Salvación.

El país enfrenta una grave crisis económica y busca dejar atrás el intervencionismo de las potencias occidentales iniciado con la invasión estadounidense de 2003.

Un estadio, escenario de misa

Una misa en el estadio de la ciudad de Erbil, en el norte de Irak,  se oficiará en presencia del papa Francisco durante  su visita a este país, comunicó la agencia noticiosa iraquí INA. Para el oficio divino en el que participará el pontífice se eligió el estadio Franso Hariri de Erbil (capital del Kurdistán Iraquí), informó el arzobispo de la Iglesia Católica Caldea, Bashar Ward.

Warda subrayó que la elección de ese estadio, con capacidad de cerca de 30.000 personas, es una especie del "reto lanzado a la pandemia del coronavirus" y al mismo tiempo aseveró que la misa se administrará acatando todas las medidas sanitarias y el distanciamiento social.

El arzobispo precisó que en un suburbio de Erbil vive la mayor comunidad cristiana del Oriente Medio, de 8.000 familias. La Santa Sede anunció en diciembre pasado que el Pontífice efectuaría ntre el 5 y el 8 de marzo el viaje a Irak, donde visitará Bagdad; el valle de Ur, la tierra de Abraham; y las ciudades de Erbil y Mosul.

Además hará la primera visita pontifical en la historia a la ciudad de Nayaf, sagrada para los chiíes, donde se reunirá el 6 de marzo con el líder espiritual de los chiíes iraquíes, el gran ayatolá Ali al-Sistani.