El papa Francisco cerró hoy en Iqaluit, en el norte de Canadá, su visita de seis días al país norteamericano, la cual estuvo centrada en sus pedidos de perdón a los indígenas locales por el rol de los cristianos en los abusos de todo tipo cometido en los internados para nativos que funcionaron durante casi todo el siglo XX.

Con su visita a la ciudad de 7.740 habitantes, el Papa finalizó su permanencia en tierras norteamericanas, la cual comenzó el domingo en Edmonton y, que desde el inicio, estuvo marcada por los repetidos pedidos de perdón por lo cometido en los internados que funcionaron en Canadá para occidentalizar a niños indígenas desde 1883 hasta 1996.

Durante su estadía, Francisco visitó a tres ciudades representativas de los tres pueblos indígenas del país: Edmonton, con prevalencia First Nations; Quebec, con mayoría Métis y finalmente Iqaluit, territorio de los Inuits.

En su último discurso, el Papa reconoció una vez más "la indignación y la vergüenza" que le provoca el rol de algunos miembros de la Iglesia en el funcionamiento de las 139 escuelas residenciales que instauró el Gobierno de Canadá y a las que ya había definido como una experiencia que llevó a la "destrucción cultural".

Pedido de perdón a los indígenas canadienses por el mal causado

En el comienzo de su visita, Francisco rezó en el cementerio donde se cree que se encuentran los restos de los estudiantes de los internados, y visitó el antiguo emplazamiento del internado de Ermineskin, que se inauguró en 1895 y fue gestionado por misioneros católicos romanos durante gran parte de su existencia. Quedó bajo control federal en 1969 y se cerró en 1970.

Durante su discurso de hoy, el pontífice manifestó: "También hoy, también aquí, quisiera decirles que estoy muy apenado y quiero pedir perdón por el mal que cometieron no pocos católicos que en esas escuelas contribuyeron a políticas de asimilación cultural y desvinculación", ante la mirada de un grupo de ancianos y jóvenes Inuits.

"¡Cuánto mal al romper los vínculos entre padres e hijos, al herir los afectos más queridos, al lastimar y escandalizar a los pequeños!", sostuvo sobre la política de escuelas que fueron financiadas por el Estado canadiense y por la que, según estimaciones oficiales, pasaron cerca de 150.000 niños sin el consentimiento de sus padres.

Si bien los 139 internados fueron instituidos por el Estado, unos 40 centros fueron gestionados por instituciones vinculadas al cristianismo y al catolicismo.

"He venido con espíritu penitencial, para expresarles el dolor que llevo en el corazón por el mal que no pocos católicos les causaron apoyando políticas opresivas e injustas", recordó.

En su noveno y último discurso, Francisco lamentó la situación de la actualidad con "un mundo que parece que cae cada vez más bajo en medio de escándalos, guerras, engaños, injusticias, destrucción del ambiente, indiferencia hacia los más débiles, decepciones por parte de los que tendrían que dar el ejemplo".

"Me atrevo a decir, si me lo permiten, que ahora, en cierto sentido, yo también me siento parte de su familia, y me siento honrado", aseguró el Papa al recibir en el arzobispado de Quebec a un grupo de indígenas del país.

Además, explicó que se lleva en el corazón "el tesoro incomparable hecho de personas y de pueblos que me han marcado; de rostros, sonrisas y palabras que permanecen en mi interior; de historias y lugares que no podré olvidar; de sonidos, colores y emociones que vibran fuertes en mí".

"He venido como peregrino, con mis limitadas posibilidades físicas, para dar nuevos pasos adelante con ustedes y para ustedes; para que se prosiga en la búsqueda de la verdad, para que se progrese en la promoción de caminos de sanación y reconciliación, para que se siga sembrando esperanza en las futuras generaciones de indígenas y no indígenas, que desean vivir juntos fraternalmente, en armonía", convocó.