La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el nombramiento de los siete congresistas demócratas que ejercerán como fiscales en el impeachment contra el presidente Donald Trump a raíz del escándalo de Ucrania, y activó el envío de los cargos a la Cámara alta.

De ahora en más, y durante varias semanas, un centenar de senadores convertidos en miembros de un jurado escucharán los argumentos de las partes, también a testigos, y decidirán si hay que destituir al mandatario.

La resolución tuvo 227 votos a favor (todos demócratas y un independiente) y 193 en contra, correspondientes al bloque republicano más un solo demócrata, lo que confirma la tónica partidista en la que se viene desarrollando el proceso y lo previsible que resulta la absolución de Trump en el Senado, de mayoría republicana.

El presidente está acusado de abuso de poder por presionar a Ucrania para que anunciase una investigación contra su rival político Joe Biden, precandidato demócrata a las presidenciales de 2020, y al hijo de este por sus negocios en el país. También debe responder por la acusación de obstrucción al Congreso, ya que decidió torpedear toda la fase de instrucción previa en la Cámara de Representantes, rechazando la declaración de testigos de la Administración y la entrega de decenas de documentos. "Lo que está en juego es la Constitución de Estados Unidos", dijo la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, momentos antes de la votación para contrarrestar las críticas republicanas. Este voto, insistió, "no es personal, no es partidista. Es patriótico".

La Cámara alta se convierte a partir de hoy en un tribunal. El presidente del Supremo, el juez John Roberts, acudirá hoy a jurar su cargo, al igual que los 100 senadores estadounidenses, que ahora se convierten en los miembros del jurado.