Sin un candidato que entusiasme a la curia romana, como lo hizo en su momento parte de la Democracia Cristiana, el Vaticano se mantiene totalmente prescindente de la campaña electoral italiana a menos de dos semanas de la elección que redefinirá el mapa político del país con la formación de un nuevo gobierno.

En ese marco, uno de los políticos con mejor llegada a la Santa Sede a título individual, el presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani, tiene cada vez más chances de convertirse en el próximo primer ministro en caso de que la coalición de centroderecha que encabeza todas las encuestas hace meses logre el 40% necesario para formar un nuevo gobierno.

Tajani sería extraordinario como premier, volvió a afirmar Silvio Berlusconi en las últimas horas, luego de haberlo presentado como un candidato creíble para Europa la semana pasada en un encuentro con la asociación más grande de agricultores italianos.

Luego de que el secretario general y candidato del Partido Democrático (PD) Matteo Renzi pidiera este domingo el voto católico para las elecciones que el 4 de marzo renovarán las 630 bancas de Diputados y las 315 del Senado para elegir un nuevo gobierno, ninguna voz ha recogido el guante en el Estado más chico del mundo en apoyo al actual oficialismo.

El tercer gran bloque que se presentará en marzo próximo, el Movimiento Cinco Estrellas que postula a Luigi Di Maio para primer ministro se muestra oscilante en su postura frente al Vaticano: muchos en la Santa Sede recuerdan la promesa de campaña de la alcaldesa de Roma de hacer pagar a la Iglesia romana una tasa municipal de la que por el momento sigue exenta.

Con ese antecedente, un posible gobierno del M5E preocupa al Vaticano ante la posibilidad de que se extienda la propuesta a nivel nacional y además se avance en el recrote del denominado 8 por mil que ayuda a financiar obras eclesiásticas y se lo convierta en un 5 por mil, lo que generaría un grave daño a la Iglesia italiana.