En Suiza se fabrica chocolate, se vende chocolate, se compra chocolate y hasta a veces nieva chocolate. Es más: en ese país se consume más chocolate por persona que en cualquier otro. Sin embargo, ni ese récord le pudo escapar a los efectos devastadores de la pandemia del coronavirus (Covid-19). Es que en 2020 el consumo medio anual de chocolate en Suiza cayó por debajo del umbrál simbólico de los 10 kg por persona, un nivel que no se veía desde 1982.

La Asociación de Fabricantes de Chocolate Suizos (Chocosuisse) comunicó este martes una caída en la producción, las exportaciones e incluso en el consumo. Según datos de la entidad, la producción de chocolate se redujo un 10% en comparación con 2019, a 180.000 toneladas, en medio de bloqueos comerciales y la crisis económica que afecta a Suiza.

En esta línea, las exportaciones, que representan casi el 70% de los ingresos de los fabricantes de chocolate suizos, cayeron un 11,5% en 2020, a 126.000 toneladas. Por eso, las de chocolate cayeron un total de 14,5% el año pasado, a 1,53 mil millones de francos suizos (1,68 mil millones de dólares).

“Hubo el cierre de una fábrica en 2020, así como una disminución del 4.8% en el número de personas empleadas en la industria”, agregó Chocosuisse.

Además, Lindt y Sprungli, el fabricante de chocolate más famoso de ese país, publicó el martes sus resultados anuales, en donde detalló una caída de casi un 11% en sus ingresos en 2020, a 4.000 millones de francos suizos (4.400 millones de dólares).

Todos estos datos reflejan una realidad aun peor: un residente suizo comió menos de 10kg de chocolate en un año. Más precisamente, el promedio es de 9,9kg por persona, un nivel que no se veía desde 1982.

Lindt y Spüngli informó grandes caídas en sus ventas

El dato es alarmante y a la vez curioso, teniendo en cuenta que la cuarentena obligó a los suizos a quedarse en su casa. El estrés por el aislamiento no provocó una tendencia generalizada hacia un aumento en el consumo, aunque sí una suba en la venta de productos crudos como la masa de chocolate que suelen utilizar los chocolateros, panaderías y pastelería. En resumen, los suizos dejaron de comprar chocolate para hacerse el propio.

Sin embargo, según el director de Chocosuisse, Urs Furrer, la caída del consumo por persona tiene una fuerte relación con los turistas extranjeros, que tienden a inclinar la balanza del consumo. El directivo explicó a AFP que para calcular el consumo de chocolate per cápita se dividen los volúmenes vendidos por el número de habitantes. De esta manera, la cifra final es engañosa, ya que uno de los souvenirs más comprado por los turistas en "el país del chocolate" es, justamente, el chocolate.

"Sería imposible calcular el consumo exacto de los residentes porque, en las tiendas, los vendedores no saben si su cliente vive en Suiza o es un turista", resaltó Furrer.

Muchas personas prefirieron hacer chocolate en sus casas

La caída del turismo es, entonces, parte del problema. Pero no todo. "El consumo también se redujo en áreas que suelen estar abarrotadas de transeúntes, como las estaciones de tren y el centro de las ciudades", añadió Furrer, que remarcó que el chocolate era a menudo una compra impulsiva por parte de personas en movimiento.

Por otra parte, el distanciamiento social también tuvo efectos. Los enamorados y las familias dejaron de comprar el clásico regalo de las cajas de bombones porque, según Furrer, su venta también disminuyó.

En la célebre película "El abogado del diablo", con Al Pacino y Keanu Reeves, el personaje John Milton, que es el mismísimo Satanás, dice: “Bioquímicamente, el amor es igual que comer grandes cantidades de chocolate”. Si Suiza se guiara por John Milton, entonces la pandemia hizo que no solo el consumo de chocolate baje sino que, tristemente, el amor suizo también se encuentre en una decepcionante caída.