El gobierno estadounidense aplicó sanciones a ciudadanos y entidades rusas por su presunta injerencia en las elecciones presidenciales de 2016, a la vez que acusó a Rusia de una operación para hackear la red eléctrica e infraestructura clave de Estados Unidos, incluyendo el sector de la aviación.

Las medidas son las más fuertes adoptadas contra Rusia por Trump, luego de meses de acusaciones a su administración de ser demasiado indulgente con Rusia y al presidente en particular de no querer confrontar con su par ruso, Vladimir Putin, que se apresta a lograr un cuarto mandato en elecciones que se celebrarán el domingo.

Funcionarios de seguridad nacional dijeron que el FBI, el Departamento de Seguridad Interior y organismos de inteligencia concluyeron que la inteligencia rusa estuvo detrás de un amplio abanico de ciberataques que comenzaron hace un año y que lograron infiltrar los sectores energéticos, comercial, industrial, de la aviación y del agua.

Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato con medios estadounidenses y extranjeros, informó el diario The Washington Post.

"La administración enfrenta y contrarresta la actividad cibernética maligna de Rusia, incluyendo su intento de interferencia en las elecciones estadounidenses, los ciberataques destructivos y las intrusiones dirigidas a la infraestructura crítica", aseguró el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado.