El gobierno brasileño inició su “ofensiva definitiva” en el Congreso para obtener la aprobación de la reforma del régimen de jubilaciones, la última de las grandes transformaciones propuestas por el presidente Michel Temer y que enfrenta un firme rechazo de los sindicatos.

Con este fin, el diputado Arthur Oliveira Maia presentó en la Cámara baja el proyecto, que deberá ser debatido en las próximas semanas, según informó la agencia EFE.

El texto incorpora modificaciones a la propuesta original, formulada el año pasado, que suavizan las condiciones para la jubilación de campesinos o mantienen las pensiones para las viudas de policías muertos en el ejercicio de sus funciones, entre otras cosas.

Al gobierno brasileño todavía le faltan 40 votos de los 308 necesarios

Sin embargo, el principal motivo de discordias, que es fijar una edad mínima para la jubilación en 62 años para las mujeres y 65 para los hombres, está presente en la iniciativa.

La ley vigente permite a las mujeres jubilarse con 30 años de aportes y a los hombres con 35 sin que exista ningún límite de edad para ello, por lo que hay casos en los que personas con apenas 50 años ya pueden acogerse al sistema estatal de protección social.

Según el jefe del grupo oficialista en la Cámara baja, Aguinaldo Riveiro, las alteraciones añadidas suponen una “concesión” en lo que calificó de “ofensiva definitiva” para la aprobación del proyecto, que el Gobierno considera clave para evitar una “quiebra” del deficitario régimen de jubilaciones y pensiones.

El diputado Arthur Oliveira Maia presentó en la Cámara baja el nuevo proyecto

El oficialismo contaba con llevar el proyecto a una primera votación en el pleno de la Cámara baja el próximo día 18, pero según admitió Riveiro ese plazo es “muy corto”, por lo que se ha aceptado estirarlo diez días más.

“Estamos proponiendo el día 28 como fecha límite” para la primera de las dos votaciones a las que debe ser sometido el proyecto en la Cámara de Diputados, a la que seguirían otras dos en el Senado si fuera aprobado, explicó el legislador.

El proyecto sólo seguirá adelante si lo respaldan las tres quintas partes de la Cámara de Diputados, lo cual supone 308 votos que la base parlamentaria oficialista admite que aún no tiene.

A principios de la semana este hecho fue confirmado por el ministro de Asuntos Políticos, Carlos Marún, quien reveló que al gobierno brasileño todavía le faltan 40 votos de los 308 necesarios para lograr que se apruebe la impopular reforma.

No obstante, el funcionario afirmó que confía en que el proyecto oficial será aprobado este mes, ya que entre 80 y 100 legisladores aún no han expresado su voluntad a la hora de la votación