El gobierno de Brasil recortará la proyección de crecimiento de su producto bruto interno (PBI) de 2 % a 1.6 % para el 2018, tras una huelga de camioneros y una menor confianza de consumidores y empresas, según fuentes gubernamentales citadas por la agencia Reuters.

Los camioneros que protestaron por los altos precios del diésel bloquearon carreteras clave en las últimas semanas de mayo y casi paralizan los principales sectores de la economía más grande de América Latina, desencadenando una serie de revisiones de las estimaciones de crecimiento entre economistas del sector público y privado.

El Banco Central de Brasil (BCB) ya había recortado de 2,6% a 1,6% su proyección de crecimiento del PBI de la mayor economía latinoamericana en 2018, después de la huelga de camioneros que desaceleró el ritmo de la recuperación.

"Indicadores de mayo y probablemente de junio deberán reflejar los efectos de esa paralización, afectando la dinámica de la actividad en el segundo trimestre e influenciando la revisión de la proyección del crecimiento anual", indicó el BCB en su Informe Trimestral de Inflación.

La huelga contra el alza del diésel, que a fines de mayo colapsó durante unos diez días el abastecimiento de carburantes y alimentos, se produjo en un momento en que la economía brasileña se ralentizaba después de haber salido en 2017 de dos años de recesión (+1%).

El gobierno conservador de Michel Temer ya redujo en mayo (antes de la huelga) sus previsiones de expansión del PBI de 2,97% a 2,5%. Las expectativas del mercado, que también se situaban en torno al 3% en marzo, no dejaron de degradarse hasta llegar a 1,55% a fines del mes pasado.