La Asamblea Nacional Popular de China (ANP) aprobó de forma casi unánime ayer la enmienda constitucional que establece una presidencia indefinida para el actual jefe del Estado, Xi Jinping, a quien el Partido Comunista chino (PCCh) ya lo había puesto al nivel de los máximos líderes del país, al inscribir su pensamiento y teorías en la Constitución china.

Sin sorpresas y con respaldo casi total, la sesión plenaria del Parlamento chino aprobó en una sola votación el conjunto de 21 enmiendas constitucionales propuestas, entre las que figura la eliminación del límite de dos mandatos consecutivos de cinco años cada uno para los presidentes del país.

El resultado fue de 2.958 votos a favor, 2 en contra y tres abstenciones, informó la agencia oficial de noticias china, XInhua.

Xi, de 64 años y presidente desde 2013, podrá ser el líder del país más allá de 2023 y el que logre más años de servicio al frente de la primera magistratura. La movida no tuvo en cuenta las críticas de algunos sectores de la sociedad, mucho menos del extranjero.

En las últimas décadas y para el PCCh la edad de retiro o jubilación para sus líderes es de 68 años, aunque nunca fue letra escrita.

Los dos anteriores presidentes dejaron el cargo tras diez años repartidos en dos mandatos: Jiang Zemin (1993-2003) y Hu Jintao (2003-2013).

El retorno a un liderazgo indefinido es una ruptura con el sistema creado por el ex presidente Deng Xiaoping, que establecía un poder con límites temporales para los altos cargos, a fin de evitar la acumulación del poder personal de la época de Mao (1949-1976).