El ex ministro brasileño de Salud Luiz Henrique Mandetta, destituido en abril por sus diferencias con el presidente Jair Bolsonaro acerca de la estrategia para combatir el coronavirus, afirmó que el pico de la enfermedad recién llegaría en ese país en julio, y dijo que alertó al jefe de Estado sobre la gravedad de la pandemia.

En una entrevista publicada por el diario Folha de S. Paulo, Mandetta dijo que Bolsonaro no puede decir que no había sido advertido sobre la crisis sanitaria que la pandemia generaría en Brasil.

"Nunca lo dije ni lo voy a decir, pero teníamos nuestros estudios de escenarios de números de casos y muertes. Nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa para el gobierno", afirmó el ex ministro, cuyo sucesor, Nelson Teich, renunció al cargo el pasado viernes, también por divergencias con Bolsonaro.

La acentuada curva ascendente de la enfermedad ya convirtió a Brasil en el cuarto país más afectado en el mundo por encima de España, Italia y el Reino Unido.

Las previsiones indican que los contagios y las muertes seguirán creciendo de forma exponencial en este país de 210 millones de habitantes.

"Él (Bolsonaro) claramente consideraba que la crisis económica proveniente de la de salud era inaceptable por más que lo alertáramos de que era una enfermedad muy seria y que el número de casos podría sorprender", aseguró el ex ministro.

Según Mandetta, su cartera comenzó a advertir sobre la gravedad del coronavirus en enero y, pese a que en la época el tema no generaba tanto interés, el ministerio emitía boletines diarios.

"La primera impresión que tuve era que el gobierno no estaba tan interesado en el asunto y no le estaba dando la debida dimensión. Tan solo cuando ya estábamos con el virus y los casos sumándose, en la segunda semana de marzo, percibieron que toda la sociedad estaba muy ligada al ministerio como principal punto de referencia", dijo.

Agregó también que gobernadores y alcaldes comenzaron a adoptar medidas de distanciamiento social casi 60 días después de que el Ministerio de Salud abordara esa necesidad y fue entonces cuando "el presidente comenzó a hacer una lectura diametralmente contraria a lo discutido en el ministerio y dificultó todo". "Es difícil coordinar un sistema como ministro si el presidente transmite otro mensaje", afirmó.

Mandetta calcula que el pico de la enfermedad en Brasil solo se producirá en julio, por lo que las cifras aún van a crecer mucho.

"Una vez dije que tendríamos 20 semanas muy duras por delante. Pasaron 8, faltan 12. Dije que los casos iban a aumentar en abril, mayo y junio; que en julio, cuando llegaremos al pico de la curva, nos estabilizaremos, aunque los registros seguirán elevados hasta agosto, cuando comenzará a caer el número de casos; en septiembre ya estaremos en algo más cerca de algo ameno", sostuvo.