A medida que Japón alivia las restricciones y busca reanudar las actividades social y económica, comienza a perfilarse un modelo de gestión de salud y de los recursos públicos para hacer frente a la pandemia en el país, que le permitió levantar el estado de emergencia que se había dispuesto el 7 de abril a raíz de la propagación del coronavirus Covid-19.

Entre las medidas que tomó el Gobierno de Japón para proteger el empleo y mantener la continuidad de las actividades empresariales decidió ampliar los subsidios de ajuste de empleo, apoyo a los empleados que trabajan menos de 20 horas por seman, seguro de desempleo, respaldo de lquidez para las pequeñas y medianas empresas (mipymes) y subsidios para las familias con hijos menores.

También aplicó un programa de recuperación de actividades económicas a través de esfuerzos públicos-privados con subsidios para promover la  inversión nacional y el apoyo de la cadena de suministro; respaldo a la diversificación de la cadena de abastecimiento global, el fortalecimiento de la capacidad de exportación y suministro interno de productos agrícolas, forestales, pesqueros y alimenticios y la digitalización de pymes además de un plan denominado "Go-to" con campañas conjuntas público-privadas para apoyar a las industrias afectadas por la pandemia de Covid-19 como el turismo, transporte, gastronomía y entretenimientos.

Japón tuvo menos de 20.000 casos confirmados con poco más de 900 personas que fallecieron, con dos picos fuertes en abril y a partir de allí comenzó el camino descendentes. El aspecto sanitario, de control, fue central y lo detalló en un informe realizado por dos expertos del panel asesor del Gobierno de Japón, el doctor Omi Shigueru y el profesor  Oshitini Hitoshi, sobre el análisis de las respuestas de Japón ante el Covid-19.

El plan de las tres C 

En comparación con otros países, Japón ha realizado menos testeos de PCR para el virus. Sus testeos se han centrado en grupos de alto riesgo y personas asociadas con focos infecciosos sospechados, según destaca el informe.

En el pico del brote a principios de abril, las pruebas oportunas no siempre estaban disponibles para quienes lo necesitaban, debido a la capacidad limitada. Este era un problema que Japón está abordando. "A medida que Japón alivia las restricciones y busca reanudar las actividades social y económica, mientras se prepara para posibles nuevos brotes, los siguientes objetivos deben considerarse en la política de testeos", se indica en el informe.

Basado en el análisis de las características compartidas de los grupos, Japón desarrolló un concepto llamado las "Tres C“ (por sus términos en inglés, refiriéndose a las “Tres concentraciones”) para denotar lugares y situaciones de alto riesgo

  • Closed spaces (Espacios cerrados)
  • Crowded places (Lugares con mucha gente)
  • Close-contact settings (Situaciones con contactos cercanos)

Se le pidió al público que evitara las Tres C; la conciencia del término se popularizó y el concepto se amplió a "Tres C Plus" que incluye comportamientos como hablar en voz alta y cantar.

Ahora, mientras se prepara para la eventualidad de una nueva oleda y a medida que Japón alivia las restricciones y busca reanudar las actividades social y económica, trabaja en los siguientes objetivos: 

  • pruebas de laboratorio que identifican casos en una etapa temprana (pródromo y síntomas leves), para facilitar el tratamiento médico oportuno y la prevención de futuras infecciones,
  • pruebas de laboratorio más rápidas con esperas más cortas entre consultas y pruebas
  • Uso de pruebas diagnósticas rápidas (RDT) de detección de antígenos. Los RDT son menos sensibles que las pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimersa), pero son más rápidas, fáciles y pueden identificar altas cargas virales