El precio del oro se acercó la semana pasada a su máximo histórico, a medida que las tensiones políticas y las preocupaciones en torno al crecimiento económico mundial impulsan a los inversores a buscar un refugio para su efectivo.

El viernes último el precio spot del oro subió un 0,4%, hasta situarse en 1.894,82 dólares por onza en Londres. Posteriormente continuó creciendo hasta los 1.898,34 dólares, acercándose de esta manera al récord de 1.921,17 dólares alcanzado en septiembre de 2011. 

Si bien le faltaron poco más de 20 dólares para alcanzar el nuevo máximo, algunos contratos de futuros del oro pasaron a comercializarse en la bolsa a precios más altos aún. Por ejemplo, aquellos con vencimiento en diciembre del 2020 se cotizaron a nivel de 1.927,10 dólares por onza por encima del récord de 1.923,70 dólares alcanzado hace 9 años.

A su vez, el precio spot de la plata avanzó un 0,5% hasta los 22,70 dólares por onza y estuvo a punto de realizar el mayor incremento semanal desde 1980, según la agencia Bloomberg.

En total para el 22 de julio los fondos de metales preciosos registraron una entrada de 3.800 millones de dólares. En términos semanales se trataba de la segunda inversión más grande en la historia de este tipo de activos, señalaron los estrategas del Bank of America.

Sin embargo, este no es el límite para los metales preciosos y en particular para el oro. La sociedad suiza de servicios financieros UBS elevó su pronóstico a corto plazo señalando que su precio puede subir hasta 2.000 dólares a finales de septiembre.

"Cuando las tasas de interés son cero o casi cero, el oro pasa a ser un medio atractivo porque no tienes que preocuparte por no obtener beneficio, y considero que su precio aumentará a medida que crezca la incertidumbre en los mercados", enfatizó Mark Mobius, cofundador de Mobius Capital Partners, en el artículo de Bloomberg.

Las crecientes señales de que los rebrotes de la pandemia siguen frenando la recuperación económica, sumada a la reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos y China hacen que el oro sea más atractivo. Además, los inversores esperan que los reguladores fiscales de muchos países adopten más medidas monetarias, que a la postre terminarán haciendo subir más el precio del oro.