El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, defendió las medidas que tomó para hacer frente a la pandemia de coronavirus y las que abren una nueva fase de convivencia con el virus, y aseguró que, luego de registrarse más de 32.000 muertes por COVID-19 en el país en tres meses, "lo peor ya pasó".

"En esta fase, más que nunca, el respeto por las distancias de seguridad y, cuando es necesario, el uso de mascarillas siguen siendo fundamentales", afirmó Conte al dar un informe sobre la gestión de la pandemia en la Cámara de Diputados

El discurso del premier italiana se dio el día en que se cumplen tres meses de la primera de las 32.330 muertes registradas en el país desde el inicio de la pandemia, y luego de que Italia ingresara esta semana de lleno en la denominada "fase de convivencia" con el virus que permite la reapertura de bares, negocios y los desplazamientos libres en todas las regiones.

"No es el momento de fiestas, vida nocturna y reuniones", advirtió no obstante el premier, insistiendo en sus pedidos para que no aparezcan nuevos focos de contagio, en momentos en que aún hay 62.752 positivos activos, es decir capaces de infectar a otras personas, en todo el país.

"Con la misma determinación utilizada en la fase 1 creo que es posible, de hecho un deber, tomar una decisión valiente hacia un rápido retorno a la normalidad. Estamos en condiciones de enfrentar la fase 2 con confianza y responsabilidad", añadió Conte.

"Ya conocemos el virus y sabemos protegernos. Lo peor ya pasó, gracias a los ciudadanos que cambiaron sus estilos de vida para hacer frente a la emergencia", animó el premier.


Conte anunció además que a partir del lunes 25 de mayo se iniciarán test serológicos en todo el país, de manera voluntaria, en busca de personas que hayan desarrollado anticuerpos contra el virus, una medida del grado de inmunidad general de la población.

En ese marco, Conte destacó que Italia ya realizó 3.171.719 test de coronavirus, "lo que es el mayor número por personas en todo el mundo, con 5.134 test cada 100.000 habitantes".

Italia entró en cuarentena total el 10 de marzo y tuvo su pico de contagios de coronavirus a fin de ese mes, tras lo cual permitió la vuelta al trabajo de sectores como la construcción o las manufacturas a partir del 4 de mayo.

En el plano económico, Conte aseguró que "el sistema bancario puede y debe dar más para acelerar los préstamos cubiertos por garantías pública", que el gobierno incluyó en el decreto denominado "Cura Italia" para facilitar el ingreso a préstamos a pequeñas y medianas empresas de todo el país.

Luego de su discurso en Diputados, Conte repitió la defensa de las medidas en el Senado y adelantó que convocará a la oposición a discutir un plan de obras públicas para relanzar la economía.

"Activar el motor de las obras públicas es una prioridad para todas las fuerzas de mayoría que sostienen a este Ejecutivo, pero estoy convencido de que encontraremos diálogo también con la oposición", agregó luego el premier, en referencia al gobierno que encabeza sobre una coalición del Movimiento Cinco Estrellas, el Partido Democrático, Italia Viva y Libres e Iguales.

Además, luego de haber autorizado que desde el 3 de junio ingresen turistas de la Unión Europea sin tener que hacer cuarentena obligatoria, el premier convocó a los italianos a "veranear en Italia", como forma de dinamizar un sector turístico que aporta el 13% del Producto Bruto Interno.

"Ahora tenemos que encender el motor económico y productivo después de haber superado la fase más aguda de la emergencia. Hay que transformar la crisis en una oportunidad", aseveró.