Alemania y toda Europa atraviesan la segunda ola de la pandemia de coronavirus (Covid-19) y en algunos casos es aún más fuerte que la primera. Por la estacionalidad y las fiestas, Angela Merkel, canciller alemana y líder política del país, pidió reducir los contactos y afirmó que las tradiciones navideñas “no son aceptables si el precio a pagar es que la cifra diaria de muertos alcance las 590 personas”.

El país que conduce Merkel actualmente registra 20.700 fallecidos por coronavirus y fue uno de los más destacados por la manera en que superó la primera ola. Con el regreso del invierno y la baja en los cuidados de las personas tras muchos meses de pandemia, la canciller pidió que exista un mayor distanciamiento social.

Son recomendaciones acertadas el cierre de comercios, mantener el número de las reuniones al mínimo posible, cerrar los colegios ya sea prolongando las vacaciones hasta el 10 de enero o con clases digitales. Necesitamos reducir los contactos”, afirmó Merkel en la cámara baja del parlamento.

Las tiendas navideñas y los negocios de ventas de comida se atestaron de gente en los últimos días por lo que la canciller alemana, aunque "le duele en el alma", solicitó tener mayores cuidados para evitar contagios y no perder lo que se hizo hasta ahora.

Merkel, además sostuvo: "Si tenemos demasiados contactos los días antes de Navidad, y terminan siendo las últimas Navidades con nuestros abuelos, entonces habremos hecho algo mal".

La frase recorrió el mundo como emblema de los cuidados que existen frente a la pandemia y las cosas que se dejan de lado para proteger a los ciudadanos de riesgo. En Argentina, desde la Provincia de Buenos Aires también se solicita no tener reuniones sociales 14 días antes de las fiestas para no afectar a quienes son más proclives a padecer con síntomas graves la enfermedad.