Después de años y años de preparación, una inversión de 10.000 millones de dólares, y unos cuantos meses para alistarse, la NASA confirmó que el telescopio James Webb ya está listo para hacer ciencia. Así, la próxima era en la astronomía comenzará el próximo 12 de julio, cuando se publicarán las primeras imágenes tomadas por el telescopio espacial más grande jamás construido. 

Con las imágenes llegarán también enormes cantidades de datos, necesarios para una mejor comprensión del universo. El James Webb podrá "viajar al pasado", y aclarar cuestiones sobre los primeros momentos del universo. Además, podrá estudiar exoplanetas con más detalle que nunca antes, como lo hará con una "supertierra" con mares de lava, una de sus primeras misiones. 

¿Qué pasó en estos ocho meses para que el James Webb esté listo? Según explicó Marcia Rieke, astrónoma de la Universidad de Arizona y científica a cargo de una de las cuatro cámaras de Webb, en The Conversation, lo primero que hizo el equipo después del lanzamiento fue mover el telescopio a su posición orbital final —un proceso muy largo—, desplegarlo y, mientras todo se enfriaba, calibrar las cámaras y sensores a bordo.

"Una vez que se abrió el protector solar, nuestro equipo comenzó a monitorear las temperaturas de las cuatro cámaras y espectrómetros a bordo, esperando que alcanzaran temperaturas lo suficientemente bajas para que pudiéramos comenzar a probar cada uno de los 17 modos diferentes en los que pueden operar los instrumentos", recordó la astrónoma.

Así, una vez que la NIRCam se enfrió hasta los 173 grados bajo cero, comenzó a detectar la luz que se reflejaba en los segmentos del espejo de Webb y producir las primeras imágenes del telescopio. "Estas imágenes mostraron que todos los segmentos del espejo apuntaban a un área relativamente pequeña del cielo, y la alineación era mucho mejor que en los peores escenarios que habíamos planeado", describió Rieke.

Telescopio James Webb

Después de ese proceso, entraron en funcionamiento herramientas como el sensor de guía fina —que ayuda a mantener el telescopio apuntando constantemente a un objetivo—, el espectrógrafo de infrarrojo cercano (NIRSpec), el generador de imágenes de infrarrojo cercano y el espectrógrafo sin rendija (NIRISS, que puede ver a 100 objetos a la vez).

"Las comprobaciones y calibraciones de los instrumentos se llevaron a cabo sin problemas y los resultados muestran que tanto NIRSpec como NIRISS proporcionarán datos aún mejores de lo que predijeron los ingenieros antes del lanzamiento", festejó Rieke.

El impresionante detalle de MIRI comparado con otro instrumento

Finalmente, el último objeto en encenderse fue el instrumento de infrarrojo medio, MIRI, diseñado para tomar fotografías de galaxias lejanas o recién formadas, así como de objetos pequeños y tenues como asteroides. Con temperaturas extremadamente frías, MIRI puede penetrar en nubes de polvo y revelar estrellas y estructuras en galaxias completamente ocultas e indetectables por telescopios como el Hubble.

¿Y ahora?

A partir del 15 de junio de 2022, todos los instrumentos de Webb están encendidos y ya tomaron sus primeras imágenes. Además, se probaron y certificaron cuatro modos de imagen, tres modos de serie temporal y tres modos espectroscópicos, quedando solo tres para el final, explicó Rieke.

El 12 de julio, la NASA planea lanzar un conjunto de observaciones preliminares que ilustran las capacidades de Webb. "Estos mostrarán la belleza de las imágenes de Webb y también les darán a los astrónomos una muestra real de la calidad de los datos que recibirán", aseguró la astrónoma.

Después del 12 de julio, el telescopio espacial James Webb comenzará a trabajar a tiempo completo en su misión científica. El cronograma detallado para el próximo año todavía no se publicó, pero los astrónomos de todo el mundo esperan ansiosamente obtener los primeros datos del telescopio espacial más poderoso jamás construido.