España se encuentra conmocionada en las últimas horas por el anuncio del rey emérito Juan Carlos I de Borbón, quien aseguró que abandonará España por la repercusión pública de las acusaciones en su contra que incluyen fraude fiscal, blanqueo de capitales, lavado de dinero y presunto cobro de coimas por USD100 millones por gestionar la instalación de un tren de alta velocidad entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina, que fue adjudicado a firmas españolas.

Juan Carlos le comunicó al actual monarca Felipe VI su "meditada decisión" de trasladarse a vivir fuera de España, ante la repercusión pública de "ciertos acontecimientos pasados" de su vida privada, informó el Palacio de la Zarzuela en un comunicado.

Ante este revuelo, resurge un testimonio clave en la causa que sigue la actividad fiscal del monarca: en diciembre de 2018, en su declaración ante el fiscal suizo que investiga presuntas maniobras de lavado de dinero de Juan Carlos, la examante del rey Corinna Larsen reveló que él solía pedirle que haga compras con su tarjeta y luego le devolvía el dinero.

“A veces ocurría que Don Juan Carlos me pedía que comprara regalos para las personas que iba a conocer y compraba esos regalos con mi tarjeta de crédito. Yo pagaba y luego él me devolvía el dinero”, sostuvo la empresaria.

Larsen mantuvo un amorío secreto con Juan Carlos I mientras estaba casado con la reina Sofía y ella con el príncipe alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein. Fue quien organizó una expedición a África en la que el rey fue a cazar elefantes en medio de la terrible crisis económica española de 2011 y, luego de que esto saliera a la luz, el monarca dejó el trono en 2014 en manos de su hijo, el actual rey, Felipe IV.

La Fiscalía del Tribunal Supremo español mantiene abierta desde hace dos meses una investigación para comprobar si el rey emérito cometió blanqueo y evasión fiscal en relación con el tren AVE a La Meca. A criterio de la Fiscalía, Juan Carlos I dejó de estar protegido por su inviolabilidad al abdicar en junio de 2014. Por lo tanto, a partir de esa fecha se pueden investigar posibles delitos que habría cometido, pero no los que habrían sucedido mientras ocupaba el trono.

Este criterio sin embargo sería distinto en Suiza, donde el rey emérito está siendo también investigado por el origen de su fortuna. El británico The Telegraph informó que el actual rey de España, Felipe VI, era uno de los beneficiarios de la fundación que habría creado Juan Carlos de Borbón y en la que se recibieron 100 millones de dólares de Arabia Saudí.

El diario español El Mundo publicó un comprobante bancario de la operación realizada en 2010 por la cual están imputados Larsen, al gestor del rey emérito, Arturo Fasana, y al abogado Dante Canónica por un delito de blanqueo agravado de capitales, por el cual podrían cumplir hasta cinco años de cárcel.

El Mundo también accedió a parte del expediente que muestra la transferencia desde una cuenta bancaria de la Fundación Zagatka (creada en 2003, donde el monarca aparece como beneficiario) a esta entidad a un depósito de Corinna en el banco HSBC Mónaco.

Larsen ya declaró dos veces ante la fiscalía y habló de los sospechosos movimientos de fondos, justificándolos. Entre otras cosas, respecto a los 64,8 millones de euros que el rey emérito le transfirió a su cuenta en 2012, aseguró que Juan Carlos no lo hizo para “deshacerse del dinero”, sino “por gratitud y por amor”, a modo de "regalo" para recuperar su amor y que con ese dinero pudiera garantizar “su futuro y el de sus hijos”.

La empresaria alemana también aseguró no estar al tanto de quién había pagado alguno de sus viajes en vuelos privados, por tres millones de euros, y que desconocía que la fundación vinculada al rey haya estado involucrada. “Para mí la fundación Zagatka es la fundación de Juan Carlos I”, aseguró. Sin embargo, el abogado Canónica la contradijo al señalar que el mayor beneficiario de esa fundación es Álvaro Orleans, un primo lejano del ex monarca.

Las declaraciones de Larsen son clave en la investigación sobre las supuestas coimas en el marco de la instalación del tren en La Meca. En 2010, cuando aún estaba al frente de la monarquía española, llevó 1,7 millones de euros a Ginebra para entregárselo a su gestor, Arturo Fasana. Ese dinero le habría sido entregado por el sultán de Bahréin.

Larsen, que está imputada, declarará en septiembre ante la justicia por la orden del juez Manuel García-Castellón de reabrir la causa en las que se investigan unas grabaciones incautadas al ex comisario José Manuel Villarejo. En la declaración deberá aclarar en qué contexto se realizaron esas conversaciones y si se concretó el encargo de investigar a una persona de nacionalidad española.

“Pudiera haberse producido algún tipo de encomienda por parte de Corinna Larsen a José Manuel Villarejo, para que, a través de las sociedades que integraban el llamado Grupo Cenyt, procediera a la obtención ilícita de determinada información”, aseguraron a EFE fuentes jurídicas.