El número de personas que solicitaron el seguro semanal por desempleo en Estados Unidos se mantuvo estancado en 1,3 millones, un nivel históricamente alto que indica que muchas compañías siguen recortando empleos a medida que se intensifica el brote viral, informó el gobierno.

La cifra se conoce en momentos en que siguen aumentando los casos de COVID-19 en varios estados, California, Arizona y Florida entre ellos. Los contagios están creciendo en 40 estados y 22 han pausado o revertido sus esfuerzos para reabrir sus economías, de acuerdo con Bank of America.

Al aumento en los contagios y las solicitudes de ayuda por desempleo ha sido paralelo, mientras que han caído en estados con menos infecciones.

"El riesgo de una recaída de la actividad económica ha aumentado en momentos en que más estados aplican políticas para combatir el contagio del virus", expresaron economistas del Bank of America en un boletín.

"Hasta que el país logre controlar el contagio, la recuperación probablemente será errática", añadieron.

Antes del estallido de la pandemia a mitad de marzo, la cifra más alta era de solicitudes del subsidio por desempleo era de unas 700.000.

En la semana que concluyó el 4 de julio, según el Gobierno, había 17.33 millones de personas que percibían esa prestación por desempleo, un dato que supone una disminución desde la semana anterior, cuando la cifra era de 18.06 millones.

Otra nube que se cierne sobre la economía es que pronto expirará un programa federal de asistencia adicional a los desempleados, parte de un paquete de alivio económico por valor de 2 billones de dólares aprobado en marzo.

Un nuevo informe sugiere que dicha asistencia permitió a los desempleados aumentar sus gastos a niveles mayores a los de antes de la pandemia, estimulando la economía.

Ese reporte, emitido por el JPMorgan Chase Institute, concluyó que la eliminación de esa asistencia extra podría obligar a las personas desempleadas a reducir sus gastos en un 30 por ciento.