Se acerca la Semana Santa católica y los colombianos ya empiezan a presagiar un nuevo calvario para sus finanzas debido al proyecto de reforma tributaria que el Gobierno enviará al Congreso justo después de las celebraciones religiosas.

En estos días, el Gobierno trabaja en "socializar" la iniciativa entre los diferentes sectores políticos, en quienes confía para que den su aval y se apruebe el apretón fiscal, justificado por el Ejecutivo en el aumento del gasto en que debió incurrir desde el 2020 para atender la pandemia de covid-19​​​.

"Obviamente, el Gobierno espera tramitar su iniciativa con éxito, pero primero tendrá que convencer a su coalición en el Congreso de aprobar puntos polémicos, como extender el IVA (Impuesto al Valor Agregado), pese al riesgo político que esto conlleva", dijo a Sputnik el analista Sergio Guzmán, director de la consultora de riesgos Colombia Risk Analysis.

Se espera que la reforma tributaria sea aprobada, al ser considerado un requisito indispensable para mantener el grado de inversión y equilibrar el déficit fiscal a mediano plazo.

REFORMA ANUNCIADA

El proyecto impositivo era algo esperado ya desde junio de 2020, cuando el director de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), Luis Fernando Mejía, advirtió que " Colombia se tiene que preparar para la presentación de una reforma tributaria en el 2021 que pueda recaudar unos 20 billones de pesos (5.560 millones de dólares)".

La opinión de Fedesarrollo es clave: se trata del centro de investigación económica y social que desde 1970 le habla al oído a los gobiernos de turno sobre lo que debe y no hacer respecto de las políticas públicas fiscales. De ahí que lo que diga sea tomado por el Ejecutivo casi que a rajatabla.

Sin embargo, "algunas de las recomendaciones de Fedesarrollo y de la comisión de expertos en beneficios tributarios serán difíciles de vender en el Congreso, pues implementar cambios significativos en el sistema tributario representa un riesgo alto para el Gobierno y los partidos políticos en la antesala electoral", dijo a esta agencia Nathaly Vergara, también analista de Colombia Risk Analysis.

Y es que el nombre de "reforma fiscal y social" es casi eufemístico: el Gobierno de Iván Duque busca un duro apretón para los colombianos, pese al costo que ello pueda tener en la carrera electoral para las presidenciales de 2022, una carrera que espera ganar de nuevo el oficialismo, liderado por el partido derechista Centro Democrático, en cabeza del expresidente y exsenador Álvaro Uribe que, dicho sea de paso, respalda el ajuste.

"Con más política social, mucho ahorro público y algo más de impuestos superamos la tragedia social de la pandemia del covid sin que caigamos en la pandemia socialista de males eternos", escribió Uribe el martes en su cuenta de Twitter.

Desde la otra orilla, quizás aludido por aquello de "la pandemia socialista", el máximo líder del partido de izquierda Comunes (antes FARC), Rodrigo Londoño, 'Timochenko', rechazó la iniciativa.

"El Gobierno en vez de generar condiciones para superar los efectos de la pandemia. Pareciera que se propone profundizar el hambre, la desigualdad y la injusticia. De eso se trata el proyecto de reforma tributaria que promueve el gobierno de Duque", escribió este jueves en redes sociales.

AFÁN DE RECAUDO

La verdad sea dicha: Colombia tiene la urgencia de pagar las deudas adquiridas para el manejo de la pandemia, reducir el déficit fiscal y mantener el grado de inversión, de ahí su prisa en recaudar mayores impuestos desde el 2022.

Sólo entre 2019 y lo que va de 2021 la deuda de Colombia ha pasado del 50,3 por ciento al 65,1 por ciento como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), sin dejar de mencionar que el país cerró el 2020 con un déficit de 7,8 que ascenderá a 8,6 al cierre de este año, según el Ministerio de Hacienda.

"Nadie niega todo eso, ¿pero por qué siempre tiene que ser el pueblo el que pague todas las cargas? ¿Por qué no lo pagan los empresarios? Vamos a ver si en otros países van a hacer reforma tributaria escudados en la pandemia", alegó Gildardo Noguera, propietario de un pequeño mercado en Restrepo, un populoso barrio del sur de Bogotá.

APRETÓN PARA TODOS

Aunque el texto del proyecto aún no se conoce, todo apunta a que los empresarios y sindicatos tampoco la tendrían fácil, ya que perderían nuevas exenciones tributarias de las que han echado mano en la reactivación tras la estricta cuarentena por el covid-19.

"Los gremios y las calificadoras de riesgo están a la espera de ver el contenido del proyecto de ley. Los primeros esperan que se mantengan algunas de las exenciones, aranceles y regalías que benefician a sus sectores, mientras que los segundos esperan una acción decidida del Gobierno para aumentar sus ingresos de forma estructural, aumentando los impuestos a las personas en alineación con la OCDE", explicó Vergara a Sputnik.

Para el ciudadano de a pie, la iniciativa es cuando menos abrumadora, pues en materia de renta plantea reducir deducciones y exenciones, con lo cual las personas que devengan un salario desde 2,5 millones de pesos (unos 695 dólares) tendrían que pagar impuestos, y en términos de IVA propone reducir la lista de bienes o servicios que están exentos o excluidos de ese gravamen.

En lo que respecta a las pensiones, la reforma propone gravar aquellas superiores a siete millones de pesos (1.945 dólares) mensuales, cobrar "impuestos verdes" por el uso de plásticos y que el arancel vehicular que se cobra en la actualidad con base en el precio del automotor pase a recaudarse partiendo de la contaminación que genera.

No cabe duda de que como lo muestra una reciente ilustración del conocido caricaturista colombiano 'Matador' en el diario El Tiempo, la reforma tributaria parece ser la respuesta del presidente Duque a sus electores, "duélale a quien le duela".

Fuente: Sputnik



 

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