Las fuerzas de seguridad francesas lanzaron gases lacrimógenos para reprimir a un grupo de manifestantes concentrados en París contra el plan de reforma de las pensiones promovido desde el Gobierno, en una nueva jornada de movilizaciones que también se saldó con incidentes en otras localidades como Nantes.

El sindicalismo moderado llamó también a la movilización, defendida inicialmente por organizaciones más radicales. El 5 de diciembre, los sindicatos lograron movilizar a más de 800.000 personas y paralizar parte del transporte, que sigue siendo el principal sector afectado por el paro indefinido iniciado hace casi dos semanas.

La huelga también se notó en monumentos emblemáticos como la Torre Eiffel, cerrada de nuevo a los turistas, o en la educación pública, donde el seguimiento del paro se estima en un 24 por ciento, según un balance del Ministerio de Educación.

La Confederación General del Trabajo (CGT) estimó en 350.000 los asistentes a la marcha de este martes en París, por encima de los balances difundidos en anteriores concentraciones. La movilización, sin embargo, se ha visto empañada por una serie de choques entre manifestantes y policías, que han cargado con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras cerca de la Plaza de la Nación.

El primer ministro galo, Edouard Philippe, afirmó ante la Asamblea Nacional que la movilización sindical es "perfectamente legítima", pero ha dejado claro que hay una "determinación total" por parte del Gobierno para sacar adelante su proyecto.

Entre los cambios contemplados en la reforma figura elevar de 62 a 64 años la edad mínima para recibir la totalidad de la pensión y la unificación de los más de 40 regímenes actuales en un único sistema general, si bien el Gobierno aún debe exponer todos los detalles de su polémica iniciativa.